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El blog de antonio tapia

EL CAMINO DE EMAUS

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AYUNO Y TENTACIONES A CRISTO

 

            Jesús , lleno del Espíritu Santo, regresó del Jordán, y fue conducido por el Espíritu al desierto, 2 donde estuvo cuarenta días y fue tentado por el diablo. No comió nada en esos días y, al cabo de ellos, tuvo hambre. 3 Entonces le dijo  el diablo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan.  4 Jesús le respondió: Escrito está que son sólo de pan vivirá el hombre. 5 Después el diablo lo llevó  un lugar elevado, y le mostró todos los reinos de la superficie de la tierra en un instante. 6 Y le dijo: Te daré todo este poder y su gloria, porque me han sido entregados y los doy a quien quiero. 7 Por tanto, si me adoras, todo será tuyo. 8 Y Jesús le respondió: escrito está: Adorarás al señor tu Dios, y a El sólo servirás. 9 Entonces lo llevó a Jerusalén, lo puso sobre el pináculo del templo, 10 y le dijo: Si eres Hijos de Dios, arrójate de aquí abajo, porque escrito está:

 

            Dará órdenes acerca de ti a sus ángeles

            Para que te protejan

            11 y te lleven en sus manos,

            no sea que tropiece tu pie contra alguna piedra.

           

            12 Y Jesús le respondió: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios. 13 Y terminada toda tentación, el diablo se apartó de El hasta  el momento más oportuno. ( Lc 4, 1-13)

 

 

            Comienza el Cuarto Capítulo con la indicación del evangelista del regreso del Jordán, aquí San Lucas utiliza el término “fue conducido” a diferencia de San Marcos que utiliza “lo impulsó”. Nosotros también somos impulsados o conducidos por  el Espíritu Santo al cumplimiento o realización de una obra, de un giro en nuestra vida...  nunca en un sentido violento del término. Jesús es impulsado o conducido para dar cumplimiento de la Voluntad del Padre. El comienzo de la vida Pública de Jesús estaba próxima. El Espíritu Santo le conduce a un lugar apartado donde iniciará su preparación.

 

            En el silencio de la oración el Señor se prepara. “Cuando te pongas a orar, entra en tu aposento y, cerrada la puerta, ora a tu Padre” (Mc 6, 6), pero el desierto, según los estudiosos bíblicos representa también “ a la sociedad judía en la que Jesús va a vivir y a actuar hasta que llegue el momento”. Juan el Bautista  antes de comenzar su predicación se retira al desierto a orar, antes de comenzar su misión encomendada, a diferencia del Bautista Jesús permaneció sin comer nada, así nos lo dice el evangelista No comió nada en esos días, tuvo hambre. Jesús es uno como nosotros, excepto en el pecado. Jesús tiene hambre, fueron cuarenta días de ayuno, por tanto siendo verdadero hombre tuviera la necesidad de comer. A lo largo de su vida, y queda constancia en los evangelios, Jesús tiene las mismas necesidades que nosotros: hambre, sueño, cansancio, sufre, llora...como cualquier otra persona que hubiera estado ese tiempo sin probar alimento padeció debilidad corporal, momento en que actúa el maligno.

 

            El maligno aprovecha nuestras debilidades ( sensualidad, ira, rencor, envidia, soberbia) y la baja fuerza espiritual, fruto de no frecuentar los sacramentos (Eucaristía y Penitencia), la oración; para hacernos caer en el pecado.

 

            A lo largo de nuestra vida surgirán las tentaciones; de ellas nadie está exento. El Señor nos enseña como podemos vencerlas y pone a nuestro alcance los medios para ellos, y además se pone a nuestro lado para ayudarnos. Principalmente los medios son:  la Eucaristía y  el Sacramento de la Penitencia, pilares básicos de nuestra vida espiritual, junto con la oración  nos ayudarán ciertamente, ya que el abandono de esos  Sacramentos darán como consecuencia la debilidad espiritual de la persona y ello la caída en el pecado. Tampoco podemos olvidar la ayuda efectiva de nuestra Madre la Santísima Virgen María y de nuestro Angel Custodio.

            Fue tentado por el diablo, Satanás tienta al mismo Dios; después y hasta el fin de los tiempos dedicará su existencia a tentar a las personas con el único fin de arrancar  las almas a Dios. Este es el fin de Satanás, al que muchos niegan o dudan de su existencia.

 

           

 

Entonces le dijo  el diablo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan.  4 Jesús le respondió: Escrito está que no sólo de pan vivirá el hombre. En el Evangelio de San Mateo leemos una  más completa respuesta del Señor: “sino de toda palabra que procede de la boca de Dios” (Mt 4,4). Satanás quiere comprobar si Jesús es el Hijo de Dios y le hace una propuesta, un reto y hasta trata de probarlo. Nuestras propuestas al Señor han de ser llenas de fe y sin exigencias, ponerlas en sus manos. Satanás sabiendo que Jesús había pasado tanto tiempo sin probar alimento trata de exigirle un milagro que no solo  saciaría su hambre sino que le tentaría a presentarse como Hijo de Dios; en mas ocasiones, a lo largo de los evangelios, veremos como el Señor le prohibe hablar a Satanás para que no divulgue quien es, ya que no  le corresponde al maligno difundir quien es realmente Jesús sino a El.

 

            Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre, como hombre solo se diferencia en nosotros en que está exento de pecado, por ser Dios; por lo demás quiso como hombre  pasar las mismas necesidades, sufrimientos y alegrías que nosotros atravesaremos en nuestras vidas para enseñarnos que a ejemplo de El podremos cruzarlas si desfallecer . Jesús permite ser tentado, para  enseñarnos que las tentaciones, a lo largo de nuestra vida existirán y que podremos vencerlas a ejemplo de El y contando con su ayuda.

 

 

Escrito está que no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que procede de la boca de Dios, “La respuesta de Jesús es un acto de confianza en la providencia paternal de Dios”, así nos indica a nosotros nuestra forma de actuar, pues nunca, a lo largo de la Historia de la Salvación, Dios Padre a abandonado a sus hijos, en todo momento acude en su ayuda, los ejemplos los encontramos en la Biblia siguiendo al pueblo de Israel: El Maná, la fuente de agua que sale de una roca, el símbolo de la serpiente que  con solo mirarla salva a  aquellos que lo miran...

 

Dios nos alimenta con su Cuerpo en la Eucaristía y con su Palabra en los Evangelios, que nos dan fuerza espiritual mientras nos encaminamos  hacia la Patria Celestial. Las cosas del mundo son pasajeras y no son útiles para llenar los huecos del alma; el alimento de cada día, sí nos sirve para fortalecer nuestro cuerpo y poder desarrollar nuestras actividades, pero exclusivamente la Palabra de Dios es lo que alimentará nuestra alma.

 

Con el ofrecimiento de nuestro trabajo diario a Dios, nos santificamos, por eso el trabajo ni es un castigo ni es una maldición divina, sino al contrario es un beneficio por el cual el hombre se dignifica, lo que no  quiere decir que quienes no gozan de un trabajo diario sean indignos. Pero los bienes que se pueden adquirir por medio de ese trabajo no son suficientes para que el hombre viva, ya que precisará de lo que Dios además le ofrece Su Palabra y Su Cuerpo como alimentos esenciales de Salvación.

 

                                   Gracias, Señor, que el pan de tu palabra

                                   Nos llega por tu amor, pan verdadero;

                                   Gracias, Señor, que el pan de vida nueva

                                   Nos llega por tu amor, partido y tierno. Amén.

 

Podemos leer este Himno en la Liturgia de las Horas. En el  Padrenuestro, también pedimos al Señor El pan nuestro de cada día, dánosle hoy”.  Aquí no solo pedimos al Señor que nos bendiga con  los alimentos esenciales, de los que luego a la hora de comer debemos darle gracias; sino que nos de Su Pan, que es alimento para la vida eterna

 

 

            Después el diablo lo llevó  un lugar elevado, y le mostró todos los reinos de la superficie de la tierra en un instante. 6 Y le dijo: Te daré todo este poder y su gloria, porque me han sido entregados y los doy a quien quiero. 7 Por tanto, si me adoras, todo será tuyo. 8 Y Jesús le respondió: escrito está: Adorarás al señor tu Dios, y a El sólo servirás.

 

 

            Fracasa Satanás en el terreno espiritual, ahora pretende tentar al Señor en el terreno humano: el poder, los bienes del mundo, la posesión de las cosas. Jesús es el rey del Universo, por tanto su Poder y su Gloria son más amplios  de lo que pretende ofrecer Satanás. Jesús es Rey de todas las cosas del Mundo, en el sentido ordenado, Satanás, por el contrario en el deseo desordenado de las cosas materiales, esto es lo que pretende ofrecer Satanás, esto es lo que día a día nos ofrece Satanás a través del Mundo: el deseo desordenado de los bienes materiales; el deseo de tener, el deseo de poder, el deseo de obtener, por eso decimos que el Mundo es uno de los enemigos del alma; no el Mundo como Mundo creado por Dios, sino el mundo en cuanto nos ofrece el deseo desordenado de las cosas.

 

            Jesús le responde en esta nueva tentación: Adorarás al señor tu Dios, y a El sólo servirás. En esta respuesta queda incluído el Primer Mandamiento de la Ley de Dios: Amarás a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma..., que es lo mismo que estudiamos en el Catecismo: Amarás a Dios sobre todas las cosas. Este mandato el da el Señor a Satanás; y este mandato nos da Dios a la humanidad. El deseo desordenado de tener, de poder, de obtener la gloria es pues apartarse de este Mandamiento Primero ya que si en el desorden de las cosas no esta Dios es pues que no le estamos amando y estamos incumpliendo el Mandato de Dios  dado a Moisés.

 

            No quiere decir que el cristiano no pueda optar a los puestos elevados en sus trabajos, en los gobiernos, ni que no pueda recibir o conseguir  premios  por el esfuerzo  realizado en sus trabajos. El cristiano desde sus puestos de trabajo, sea el nivel que sea sabe que debe servir a Dios y transmitir el  ideal cristiano: los jefes por medio de la justicia, los operarios por medio del compañerismo, por ejemplo. El cristiano en el mundo debe mantener a su familia, o mantenerse él, por medio del esfuerzo de su trabajo y obtener por estos medios aquellos bienes que le son necesarios, la obtención de las cosas innecesarias por el afán de tener es un desorden que poco a poco nos va apartando del camino de Dios y nos va alejando de ese mandato del Señor: Adorarás al señor tu Dios, y a El sólo servirás.

 

           

           

9 Entonces lo llevó a Jerusalén, lo puso sobre el pináculo del templo, 10 y le dijo: Si eres Hijos de Dios, arrójate de aquí abajo, porque escrito está:

 

            Dará órdenes acerca de ti a sus ángeles

            Para que te protejan

            11 y te lleven en sus manos,

            no sea que tropiece tu pie contra alguna piedra.

           

            12 Y Jesús le respondió: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios. 13

 

            A lo largo de los Evangelios podemos ver como en alguna ocasión se le pide al Señor que realice milagros para creer en Él, a lo que Jesús se niega. Satanás tienta al Señor para que utilice a Dios en su beneficio. En la oración del Huerto de los Olivos, el Señor le dice al Padre: Hágase tu voluntad y acepta el Cáliz  que va a beber, el de la Pasión y Muerte.

 

            Jesús nos ama de forma indecible hasta el punto que nace para salvarnos, hasta el punto que muere por nosotros: Jesús esta a nuestro lado en cada momento de nuestra vida para escucharnos, para tomarnos en sus brazos misericordiosos. Esto debe hacernos confiar en El. Por ello cuando le pidamos ayuda para nosotros o para nuestros familiares, amigos... nunca debe ser en plan de exigencia, en plan de reto: o me lo concedes o te abandonos para siempre. No podemos tentar a Dios para que nos dé, porque el nos lo dará si viene bien para nuestra salvación, eso si, jamás nos dejará abandonados.

 

            Cuando acudamos al Señor será correspondiendo a su ternura, con confianza, con cariño, aceptando su mano salvadora y tierna. El esta a nuestro lado, El sale a nuestro encuentro, pues somos sus hijos pródigos, El desea mas que nosotros que estemos en su redil

 

 

 

            Y Jesús le respondió: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios. Jesús rechaza por tercera vez a Satanás; el pecado de la tentación  al prójimo es un grave pecado por que estamos  siendo objeto directo de la ruptura, de la separación de un alma con Dios, pro la tentación a Dios como nos enseña la Iglesia es totalmente diverso a confiar en El... Es pedirle pruebas a causa de la incredulidad y arrogancias humanas. Es ... casi exigir a Dios pruebas o señales extraordinarias, ello sería una clara tentación a  Dios

 

            El diablo se apartó de El hasta  el momento más oportuno. Satanás aparecerá en diversos momentos de la vida de Jesús, como podremos ir viendo.

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