EL CAMINO DE EMAUS
11 Junio 2018
Entre creyentes, ateos y no practicantes no hay un abismo insuperable, por que lo que nos une es mas grandioso y fuerte, mas glorioso y excepcional, y es que todos somos hermanos, hijos del mismo Padre, por quienes descendió el Señor, quien haciéndose uno de nosotros, salvo en el pecado, ofrecio su vida por cada uno de nosotros, buenos y malos, creyentes y descreídos, incluidos por aquellos que se han acercado a la apostasía. Nada es insuperable. Sin embargo nos une, además de la paternidad y la hermandad en que los creyentes practicantes son intermediarios de Dios hacia los demás.

Por ello estamos aquí, por ello estamos bautizados y por ello estamos confirmados en la fe. Por ello al ser llamados al Bautismo y Confirmados nos convertimos en instrumentos de Dios, pero no unos meros instrumentos usados de manera dictatorial (entiéndase), ya que Dios al darnos la vida nos ha dado dotado de libertad, para elegir el camino.
Somos intermediarios de Dios en la Tierra en tanto en cuando practicamos, pues si nos alejamos de Dios, abandonamos la practica de la oración y los sacramentos, perdemos esa gracia y no podremos dar lo que no tenemos. Por el pecado mortal, perdemos a Dios y por tanto no podemos dárselo a nadie. Podremos hablar de El, pero pocos efectos o ninguno podrán llegar a las almas.
Cuando perdemos a Dios por el pecado, nos convertimos en instrumentos imperfectos. Somos como un coche con fallos que nunca llegara a su destino, si antes no se lleva a arreglar. Y la única forma de arreglar las imperfecciones es por medio del sacramento de la penitencia y mantenerseen pie es a través de la oración, que es el dialogo directo y amoroso con Padre Dios y el sacramento de la eucaristía que nos une mas intimamente con el Señor.
Animemonos a volver como lo hizo el Hijo Prodigo, pues mucho es el trabajo que hay que hacer; empezando por nosotros y después colaborando con el Señor, experiencia que merece la pena, de verdad. Es mucho el trabajo, son muchos los necesitados. Si nosotros estamos entre los necesitados, dejemos a un lado la soberbia y la vergüenza y pongámonos a trabajar, el tiempo pasa. No sabemos cuando el Señor nos va a llamar ¿vamos a ir ante El con las manos vacias?. ¿Nos vamos a presentar con las manos cargadas de suciedad?.
Que bonito es ver que trabajas por Aquel a quien clavamos y a pesar de todo nos admite. No nos damos cuenta el amor que por nosotros siente, junto a su Madre que nos ama y que no sabría vivir sin amarnos. ¡Mira a Maria! La otra Madre que de nosotros cuida. ¡Dos Madres! Nos ha dado nuestro Padre Dios. No estamos solos. Dios nos ama, ya es hora que demostremos nuestro amor, trabajando. ¡Adelante! Que alegría encontrarte con tantas almas que te dan la mejor de sus sonrisas al haberles enseñado el camino hacia Aquel que buscaban y del que habían hablado. Querian conocerle y tu, ¡ si tu ¡ les hablaste sin rubor, sin miedo, de El y les abriste hacia un mundo nuevo, hacia una vida “mejor y sin sufrimientos” que decía mi padre y amigo.