EL CAMINO DE EMAUS
10 Junio 2018
pie de la Cruz “mujer ahí tienes a tu hijo”, aceptándola cmo Madre tenemos seguro el premio que Jesus nos ganó. Si leemos y seguimos la vida de los santos vemos que tienen: el amor a la Virgen. Me refiero aquí a los que han sido caanonizados o beatificados o declarados siervos; pues en el Cielo están todos los que han muerto en gracia de Dios.

Leyendo el santoral del mes, me encuentro que hoy día 10 de junio, la Iglesia lo dedica al Beato Eustaquio Kugler. Me avergüenza no saber quién era. Y es un ejemplo de heroísmo de amor a Cristo y de entrega a los que sufrían, sobre todo a los más pobres. Nace el 15 de enero de 1867, en el seno de una familia pobre. Se dedico pronto a trabajar. Un grave accidente de trabajo, que estuvo a punto de costarle la vida y que le amputaran la pierna, fue ingresado en el hospital, donde vio cuanto sufrimiento había. Poco después ingresa en la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, donde dedicaba todo su tiempo en la atención de los enfermos y a los pobres.
Dada la dedicación extrema a los que sufrían, se gana el cariño de los demás hermanos y los enfermos. Tiempo después de haber dirigido los hospitales de otras provincias, le encargan la dirección de la Provincia de Baviera. La pierna le sigue produciendo grandes dolores, pero esto no le impide seguir trabajando sin descanso y con el mismo amor hacia los que sufren.
Cuando Hitler toma el poder, se produce una persecución de los judíos, pero también de los católicos y sobre todo de los religiosos, que son ingresados en campos de concentración. El Beato Eustaquio Kugler, es arrestado e interrogado más de 30 veces por la Gestapo, interrogatorios extremos. No dio el nombre de ninguno de los hermanos. Algunos apostataron de la Fe y el Voto que hicieron al entrar en la Orden. Por este motivo escribe una carta a todos los Hospitales que llevaba la Orden, pidiendo que se mantuvieran en la Fe y en su compromiso con Cristo.
Muere el 10 de junio de 1946. Sera beatificado por el Papa Benedicto XVI el 4 de Octubre de 2009. He comprendido que debemos conocer la vida de aquellos que la Iglesia ha premiado por su vida de entrega a Cristo, para ejemplo de la humanidad