EL CAMINO DE EMAUS
21 Mayo 2018
Me decía un amigo “con lo de Cataluña, la democracia ha fracasado. Habría que establecer otro sistema político”. ¿Qué sistema político?. ¡Imposible!. Se colarían los mismos que se colaron, en el Régimen anterior en las instituciones, en los seminarios, en el Ejército, en las asociaciones, en los sindicatos… y volverían a destruir lo que con sudor y constancia y sacrificio se edificó. Lo que costó levantar 40 años; se tardó un solo día en dinamitarlo. ¿Para qué queremos otro sistema político en manos de las mismas personas?. Que ni siquiera creen en el trabajo para el que han sido elegidos, que no tiene sentido de Patria; para ellos el hombre es un simple papel que se mete en una urna y cuando de ella sale, le dan el sentido contrario del que habían prometido. Y qué decir de la Bandera, símbolo de la Patria, que es humillada, silbada y quemada. Claro que la democracia ha fracasado, porque creían que la democracia era romper con el pasado.¿Para qué queremos políticos corruptos? No se precisa otro sistema político; sino restregar con lejía o sal fuman, a la casta política que tenemos ahora y buscar otros que estén limpios de toda duda.

Se necesitan hombres y mujeres portadores de los valores sociales y morales que no entiendan de corrupciones ni de venganzas; que no humillen públicamente, que entiendan que solo sirve la dialéctica de las palabras, salvo que esté en peligro la nación por una acción interior o exterior.
Se necesitan hombres preparados, no “chiquilicuatres”, incultos, que no saben donde tienen la mano derecha o la mano izquierda (por si alguno se siente aludido) con historial académico real por sí mismos, sin amiguismos. Hombres y mujeres de palabra. Desde que existe el Parlamento he visto poca caballerosidad, femineidad, dignidad… solo con ver la forma de expresarse, las acusaciones que se lanzan, en algunos la forma de vestirse se ve el respeto y la educación.
De todo esto tenemos la culpa los votantes, que les escuchamos; que les aplaudimos; que les creemos una y otra vez.
Necesitamos con urgencia nuevos padres de la patria, que tengan conciencia que en sus manos tienen el futuro de la nación; que los problemas no sé el dedo, de insultarse ni con comportamientos barriobajeros. Pero me temo que esta “quinta” es insalvable