EL CAMINO DE EMAUS
24 Mayo 2018
El Señor, nació para dar muerte a la Muerte y para dar muerte a nuestra Muerte, porque nos quería con Él, junto al Padre. No quería, que el lobo devorara a las ovejas que el Padre le confiara. Esto fue necesario hacerse, por la desobediencia de Adán y Eva, que tras la ambiciosa desobediencia, se salieron del Plan de Dios de eterna felicidad. Ahora el hombre y la mujer, habrían de luchar con el sudor de su frente, por ganarse el Pan, por ganarse EL CIELO. Adán y Eva probaron antes que nosotros esa lucha constante, día a día para poder volver donde habían sido expulsados. Pero hubieron de esperar a que Cristo abriera las puertas con su Resurrección. El trabajo, pues, no es una maldición ni un castigo, sino un paso más por el que redimirnos; el trabajo en sus diferentes modos.

Mas viendo Dios, que el hombre era incapaz de vencer a la muerte, permitió que su Hijo viniera a ser nuestra Puerta, la del redil, donde permaneceríamos salvos de los lobos. Y para ello, entregó su vida por todos y cada uno de nosotros, para que muriendo derrotara a la muerte, venciéndola por esta humanidad ingrata muchas veces. Y vino para todos justos, pecadores, contumaces, para los duros de corazón, incluso para los apóstatas. Dios no rechaza a nadie, es el hombre quien rechaza a Dios; no es Dios quien condena, es el mismo hombre quien se condena al morder una y otra vez aquella manzana que se pudrirá al final de los Tiempos.
La vida tiene sentido para el justo. El pecador no acierta a ver ese sentido Glorioso, porque está hastiado de comer la manzana y en lugar de buscar la verdad de la Vida, su Sentido, se deja llevar por la inercia y por el cansancio de caminar por un sendero que le lleva a ninguna parte. Así todo Dios le espera, le llama a vencer a matar a la muerte como término de la Vida y hacerle vencedor sobre ella. Pero además a ayudar a que otros también puedan vencerla.
El sentido de la vida no está en solo mirarnos a nosotros, sino en descubrir que a nuestro lado hay otros tan o más pobres que nosotros