EL CAMINO DE EMAUS
26 Febrero 2018
San José, ha sido y será el hombre silencioso, obediente a Dios, que nunca dudó, nunca preguntó, nunca preguntó: ¿Por qué?, nunca dudó de La Virgen María y siguió la voz de Dios a través del Ángel. Trabajó con eficacia. Por eso no solo es el Patrono de los trabajadores, no solo de solo del mundo obrero, como pretenden las centrales sindicalistas con manifestaciones laicistas en las que convierten una festividad cristiana en una juerga de protestas de luchas de clases, en una manifestación atea.

San José, nos enseña como hemos de elaborar el trabajo: sin protestas y bien acabado; nos enseña a convertir el trabajo en una forma mas de hacer oración, de presentar a Dios el trabajo bien acabado, ya sea poner un ladrillo, o de elaborar un informe en nuestro puesto en la oficina, o desde el puesto de dirección de la empresa, sin chapuzas, sin borrones, sin desgana o desde el buen trato hacia los que dependen en puestos inferiores.
Aunque los Evangelios poco nos hablan de él, sabemos que trabajaba de carpintero y nada nos dicen de que nadie se quejara de los trabajos que se le encargaran ni de que los presentara con retraso.
Ahora, el 19 de Marzo, se celebra el día en que la Iglesia Católica lo dedica a honrar a San José, del que hemos de tomar ejemplo de su modo de trabajo: sin quejas, sin protestas, si tomar el trabajo como un castigo divino, y bien acabado. Pero también las centrales marxistas lo aprovechan para la protesta y para la exigencia y la politización, que nada tienen que ver con honrar al Patrón del Trabajo.
Aunque poco se hable en los Evangelios de San José, serviría para rellenar libros y libros de sus enseñanzas. Empecemos por leer la exhortación apostólica del Papa San Juan Pablo II “Redemptoris”, considerada la carta magna sobre la teología de San José.