EL CAMINO DE EMAUS
2 Enero 2018
Hoy se nos presenta una parábola dura, El rico Epulón y el pobre Lázaro. El solo oír Epulón nos hace una idea. Un hombre al que no le faltaba, según el texto ni la diversión, los banquetes, derrochaba el dinero en sí y en dar banquetes para los amigos. El texto también nos dice que contaba con cinco hermanos, no dice si actuaban como él, pero una vez muerto Epulón y viendo los tormentos que pasaba le pidió a Abrahán que enviara a Lázaro para decirles a sus hermanos que no cometieran el mismo error que él.

El Señor en esta parábola, en primer lugar nos enseña la virtud de la caridad y el y el amor al prójimo que forma parte del primer mandamiento de la Ley de Dios. Amaras a Dios sobre todas las cosas, con todo tu corazón y con toda tu alma, y continua, y al prójimo como a ti mismo.
Epulón falta a la virtud de la caridad, pues a la puerta de su casa se encontraba Lázaro que pedía ayuda, pues nada tenía para comer. Solo aprovechaba las migajas que caían de la mesa. Y falta al amor al prójimo, porque su actuación le despreciaba; no le tenía en cuenta. Si miramos bien, todos los mandamientos están conectados con el prójimo pues transgredirlos le afectan: robo, calumnia, injuria... romperlo es romper con el amor al prójimo y romper con el primer mandamiento de la Ley de Dios.
Durante su vida pública, nos hace ver la importancia del AMOR AL PROJIMO, y ya en el Monte de las Bienaventuranzas nos lo deja dicho, querer a todos, sobre todo a nuestros enemigos, es fácil querer a los que nos quieren, entonces nos pide un esfuerzo más, querer a nuestros enemigos, querer a los que no nos quieren. Por ejemplo, los mártires de nuestra pasada guerra, murieron perdonando a sus ejecutores.
El Señor habla, con cariño y ternura a todos y en la larga noche de su pasión a cada golpe respondía con más amor hacia sus verdugos y hacia nosotros los causantes. En el Evangelio, el Señor nos trae la parábola del rico Epulón y el pobre Lázaro, para mostrar cómo nos hemos de comportar.
Hoy con la crisis que ha llevado a la ruina a muchas familias, es cuando debemos actuar. Hay muchos "Lazaros" y muchos "Epulones". No quiere decir que todos los ricos sean malos, pues muchos colaboran en obras sociales, en silencio. Cada uno debemos de colaborar, con aquellos que no tienen, en la medida de nuestras posibilidades. No todos tienen la suerte de disponer de un trabajo, se puede considerar como una bendición del Cielo, tenerlo; pues la mejor forma de agradecerlo es colaborando con el que no tiene. Unos hechos que dan coraje, es ver que cuando hay una protesta de agricultores, echan por tierra toneladas de frutas variadas, por ejemplo. ¿No es un terrible pecado, no pensar en los que no tienen y en lugar de tirar esos alimentos entregarlo?. ¿No da coraje ver las toe ladas de tomate que se malgasta en las fiestas de las “tomatadas”, se desperdicie en lugar de entregarlas para que las consuman quien es lo necesitan?.
Llega el momento de rendir cuentas y Lázaro es llevado al seno de Abrahán, no por ser pobre, sino por llevar con dignidad la pobreza y Epulón cae en los tormentos, hasta el punto de pedir auxilio a Abrahán. Y Epulón viendo los que sufrimientos que por su pecado se había ganado y no queriendo que sus hermanos pudieran recibir también el mismo castigo, le pide a Abrahán que envíe a Lázaro para evitar que ellos cometan el mismo error que el. Pero Abrahán le dice que no puede ser, pues ellos tienen a los profetas a los que deben escuchar. A nosotros nos mando a su Hijo, al que en lugar de escucharle y agradecerle seguimos rompiendo con los Mandamientos. Que Dios nos ayude a practicar la caridad y a cumplir los mandamientos para agradecer al Señor el enorme sacrificio que hace por nosotros.