EL CAMINO DE EMAUS
12 Diciembre 2017
Hace muchos años, estando en Tenerife, por medio de un amigo francés, Antoine Labarriere Landrú conocí la revista “Contra Reforma de la Iglesia Católica del Siglo XX, del padre Bruno Eymard, revista demasiado extremista, de la que me quede con dos números en los que se hacían dos estudios completísimos del Santo Sudario y de la Virgen de Guadalupe, que traduje al español; el segundo se lo quedó una familia mexicana católica: el segundo con los traslados se traspapeló, algo muy normal en los cambios de domicilio. Conocía el francés porque en mi época de estuunadiante en los jesuitas de Valladolid, era la asignatura obligada y con la ayuda de un pequeño diccionario, me lancé a traducir, primero el de la Virgen de Guadalupe.

Esta revista, realizó un estudio completísimo de la aparición y de los estudiós que se llevaron acabo de la “Tilma” de Juan Diego. Desde entonces hasta ahora se siguen realizando estudios. En uno de sus editoriales, el diario español ABC, venía a decirnos que si realmente. La Imagen era la de la Virgen contemplando, estábamos contemplando el verdadero rostro de la Virgen María. Esa editorial impresionaba y emocionaba. ¡Estamos contemplando a la Virgen María, tal cual es!. Alguno se preguntará, ¿Cómo puede ser si la imagen representa a la de una mujer muy joven?. Yo le respondería, que el Cielo, no existe el tiempo, tal como en la Tierra, tampoco la edad. Nuestros cuerpos serán completos; es decir, si nació con la falta de algún miembro, o nació con alguna enfermedad que le hizo diferente, Dios, al recibir su alma, por decirlo de alguna manera, arregló su anomalía. En el Cielo todo será suma perfección, conoceremos todo aquello que no se nos ha dado a conocer.
Pues bien, es impresionante la belleza y la paz que da aquella figura de aquella Hermosa Joven que sale al encuentro de “Juanito Diego”, como ella le llama con el cariño de una madre hacia su hijo y hacia toda la humanidad, pues Juan Diego nos representa todos, a ti, a mí y a aquel con quien trabajas en la fábrica.
Uno de los momentos más impresionantes, fue cuando traduciendo, se me hizo todo un silencio y varias lágrimas recorrieron, fueron unos momentos emocionantes.
Que la Virgen nos proteja a todos y traiga la Paz al mundo y la conversión.