EL CAMINO DE EMAUS
17 Mayo 2015
~~JUANA
Miraba su cuaderno de notas, era como su disco duro externo. Había anotaciones de todo tipo: recuerdos de personas que había conocido, personas que habían marcado huella, otros recuerdos de su trabajo, anécdotas… de entre ellos había uno muy especial para él. El apunte estaba dedicado a…, bueno desde ahora se llamara María José.
Era una joven muy alta, le sacaba, por lo menos, unos seis centímetros. Buena estudiante en su etapa colegial. Paso con buena nota a la universidad. Le gustaba Derecho, comenzando esta carrera con toda su ilusión.
Por aquella época, igual que ahora andaban los depredadores en busca de sus víctimas. Hoy se han extendido a los Colegios. Buscan nuevo jóvenes: chicos o chicas, para adentrarles en el mundo de las drogas. Fiestas, fines de semana, largos ratos en las discotecas, bailes en las pistas menos iluminadas, unas palabritas románticas en el oído y la presa iba cayendo lentamente. Luego venia el hacer probar el “polvillo” aparentemente inofensivo y ellos se sentían bien, como en otro mundo. Poco a poco se sentían traídos por ese polvillo y que pasaba a formar parte de sus vidas.
Ahora debían pasar a pagar por el polvillo, que les iban subiendo el precio según la atracción que este sintiera. El mundo de María José había dado un giro de 360 grados. Ya abandono la Universidad y su “novio” se fue alejando de ella, hasta desaparecer.
María José termino cayendo en una profunda crisis. El padre la llevo al médico al ver el estado en que se encontraba su hija y éste la envió con urgencia al psiquiatra, quien poco a poco la fue recuperando.
- Saldrá, pero le quedaran secuelas. Ha sido muy fuerte. Así es la droga. Pero su hija se recuperara en un 85 % (dijo el médico).
- ¿Podrá hacer vida normal? (pregunta el padre). - Totalmente y podrá conducir, nadar… menos deportes peligrosos y de altura como escalar... de momento que camine, tome el sol, se relaje, que vaya con alguien de confianza. (termino el medico), y que no deje de tomar los medicamentos.
- Gracias, vigilare la medicina (dijo el Padre).
- Que vuelva en 15 días, salvo por necesidad, le atenderé en cualquier momento.
- Gracias.
Mª José iba mejorando su salud y recuperando, no sin poner de su parte esfuerzo. Pasaba con bien las visitas al psiquiatra, que se tomó el caso de Mª José con todo interés. Y la fueron sacando adelante.
Al año ya conducía, siempre acompañada. Mantenía conversaciones con plena normalidad. Solo el habla se le notaba un mínimo estropajoso, por efecto de la medicación. Normal.
Ahora Mariangeles, amiga de la familia y entusiasta de los jóvenes y parte importante en la recuperacion de la joven, con el permiso del padre iba a dar un paso nuevo; le presentó a un amigo y les encargaría un trabajo, que ambos aceptaron.
En San Andrés, había un señor de 82 años que deseaba rezar el rosario. El trabajo, era ir a rezar con él. Estaba impedido, en una silla de ruedas, pero quería rezar Rosario con jóvenes.Siempre él y su hija, que le cuidaba, los recibía con cariño. Rezaba el rosario y de vuelta dejaba en casa a su amigo.
Entre semana solían ir a Misa a la parroquia de D Miguel y después de vuelta a casa. Nunca hablaron de lo sucedido en el pasado. Era historia pasada y estaba construyendo una nueva y ella estaba en una casi completa recuperación. Quedaba un último trecho, un esfuerzo más.
Siempre se la veía alegre. El miércoles como todos los días, le llamo para ir a Misa. Comulgaron y ella se quedó un poco más ante el sagrario. El la espero.
- Hoy iré a casa de mi tía, aquí en la avenida (dijo ella)
- Te dejare en el portal ( le dijo él)
- Gracias, por todo lo que has hecho y haces. Mariangeles y tú sois mis mejores amigos. (dijo ella) Se despidieron y cada uno a su casa.
A las dos horas, suena el teléfono - Diga (dijo el)
- Soy Mariangeles, que María José ha muerto (dijo agitada)
- ¿Cómo va a ser eso, si la deje en su casa, después de Misa, donde Comulgo y se quedó un rato haciendo oración? ( dijo el)
- Se asomó al balcón y por efecto de alguna de las pastillas que le producían vértigo, debió sufrir algún mareo y cayó al vacío. (decía Mariangeles).
María José, hoy descansa en la paz del Señor; sus sufrimientos ser han convertido en alegría y sus tormentos del pasado, en la auténtica Paz que solo Dios puede dar. El miserable habrá sido perdonado y la imagino rogando a Dios por su conversión.
En el cielo se trabaja así.
Esta es la maldad de la droga, llámese como se llame, si no se conciencian los padres, los profesores, las autoridades, poco o nada podrá hacerse. Lo peor, es que mañana veremos una juventud tocada y rota por este veneno.