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El blog de antonio tapia

EL CAMINO DE EMAUS

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RELATO CORTOS(1)

~~ULTIMOS DIAS EN EL INFIERNO

Aquella noche, como otras tantas, había sido un infierno para Irina. Esta vez le había tocado paliza: bofetadas, golpes, escupitajos, empellones. No había logrado reunir la cantidad que exigía el chulo. Ya no sabía distinguir el terror del terror. Era lo mismo.

Más de una vez se le pasó por la mente, el suicidio, pero no lo hizo porque esperaba ver que llegara el día en que el chulo pagaría todos sus crímenes. Irina era su nombre, en su juventud debía haber sido muy bella: ojos verdes, pelo rubio, 171 centímetros. Ahora había engordado, había perdido la finura de su cara y su piel se había endurecido a base de los golpes y malos tratos. Aun así se mantenía en pie, el coraje de los que no habían sucumbido a la dictadura, les había hecho fuertes interiormente.

El chulo era un antiguo miembro de la policía política de Ceaucescu, la Securitate, la más brutal policía de los regímenes comunistas, entrenada y formada por la NKVD, la otra cara del KGB. Contaba con más de diez mil miembros sin contar con los informadores, se contaban por miles que se mezclaban con la población y pasaban información a la Securitate si alguna persona era sospechosa contra el régimen o hacia comentarios despectivos. Se vendían por un plato de lentejas.

Valerio era su nombre. Sabía pues presentar dos caras, la amable y romántica con la que conquisto a Irina. Y la brutal, posiblemente participo en los crímenes más sangrientos después de la segunda guerra mundial, los acaecidos en Timisoara y colaboro en el experimento Pitesti; una prisión situada en aquella ciudad, donde se lavaba el cerebro a una parte de los presos políticos para que golpearan y demás genero de brutalidades a otros presos, produciendo un estado de desconfianza de unos con otros.

Valerio conoció a Irina en la Universidad. Donde estaba infiltrado. 180 centímetros, brazos musculosos, curtido en las acciones de caza de los contra revolucionarios, los opuestos al Régimen del mas condecorado déspota Nicolau Ceaucescu y la también brutal Elena, su esposa, que era capaz de qitarse de en medio a quien le llevara la contraria. Tenía, Valerio, por su cargo acceso a alimentos de los que no disponía el pueblo y fue conquistando a Irina y a su familia proveyéndola de alimentos, bebidas, medicamentos que con mucha dificultad podían disponer las gentes.

De vez en cuando, en secreto la familia de Irina y ella misma los distribuían entre los más necesitados, con cuidado que ninguno perteneciera o estuviera vendido al servicio del Régimen. La Caída de Polonia y el desgajamiento de la URSS, determinaría el derribo del muro de Berlín, vergüenza para quienes lo permitieron.

La revuelta en Rumania, infrenable, propició la caída y rendición de Nicolau Ceaucescu y su mujer Elena, dura y fría como el hielo. Ejecutados sin juicio en un patio del palacio en el que vivían casi retransmitido en directo. Este hecho produjo la huida de los criminales de la policía política. Valerio se quedó en casa de Irina.

Sus padres dejaron que se quedara, porque ignoraban quien era en realidad, si bien el padre había aprendido a desconfiar. Pero antes que perder a una hija, prefirió mostrar una actitud normal. Pasados los años, la pobreza que aún se vivía en los países del ex Telón de Acero y la apertura de fronteras europeas fue aprovechada por Valerio.

- Vamos a España, ahí podremos ganar dinero. Hay trabajo. Tú podrás terminar tus estudios. (Pero la idea de Valerio era otra y no la de trabajar precisamente)

- ¿Y mi familia? (Preguntó Irina)

. - En cuanto nos asentemos podrán venir, te lo prometo... (dijo él para tranquilizarla)

- Nicolau, un viejo amigo tiene un restaurante y está ganando dinero y les manda a sus familiares. Anímate

. - Pero necesito los papeles, el pasaporte… (dijo ella)

- Ya los tengo preparados y 3.000 euros. Que vean en la aduana que somos un matrimonio y vamos a pasar una temporada a Madrid. Irina estaba tan sorprendida que se quedó sin reacción. Sino va, le perdería para siempre. Si va, seria empezar una vida nueva y dificultosa. Y bastantes problemas habían pasado. Por otra parte no le hacía gracia dejar a sus padres. Pero el sacar a sus padres de la pobreza que vivían y darles una vida mejor fue lo que motivó aceptar la propuesta.

Nicolau era otro de los huidos. Es nombre falso. Buscado por la policía rumana para ser juzgado su país: fue capaz de ejecutar a dos niños ante sus padres, para que estos dieran nombres de sospechosos contra el Régimen.

Fue destacado a Timisoara junto a Valerio. Ahora han montado un “negocio” de prostitución de mujeres y quien sabe que otras cosas más. Ahora la crisis española les afectado seriamente a los que viven del sexo. En muchos casos tiene que hacer precios “anticrisis”, a lo que Irina ha tenido que acogerse para poder llegar a la cantidad exigida.

Pero como dice el refrán a todo “cerdo le llega su san Martin”. El meticuloso y cuidadoso Valerio, iba a cometer un error fatal. Dejar sola a Irina, porque Nicolau había caído enfermo y ninguno del ramo podía acudir a vigilarla. Cerró todo con llave, bajó en el ascensor y cruzo hacia el supermercado. Irina se dio cuenta que el móvil y el ordenador estaba encima de la mesa. El móvil para nada le servía; pero si el ordenador, se introdujo en una de las páginas de anuncios y escribió, nerviosa, porque si la pillaba la destrozaría: “necesito ayuda por favor, 555.645.554”. Dejo el ordenador como estaba y volvió a su cuarto a la espera de algún cliente. Poco después llegaba Valerio que le dejo una botella de coca cola. Ella se hizo la dormida por lo que una vez dejada la botella, salió y cerró la puerta. Sobre media mañana, suena el teléfono. Lo coge Valerio

- ¿Quién es? ( pregunta con voz seria)

- Llamo por lo del anuncio (Valerio pensó que era por lo del anuncio que puso en la página de contactos. El que llamaba lo hacía por lo del otro anuncio, así que el llamante no hizo ninguna aclaración más). Con el teléfono se dirigió a Irina

- Toma una llamada de un cliente ( dijo el) - Dígame (pregunta Irina) -

- Llamo por el anuncio de ayuda (dice el llamante)

- Mira ahora no puedo hablar, está el chulo cerca y es muy peligroso… (y cortó)

¿Pero qué es esto? Se preguntó Luis. Y dejó el tema. Pero volvió a bombardearle. ¿Solo a mí se me ocurre llamar? ¿Estoy tonto o algo así?.

Por la tarde suena el teléfono: - Dígame (pregunto Luis)

- Soy la de esta mañana, no puedo hablar mucho. Estoy retenida desde hace dos años, me dedican a la prostitución. Ayúdeme (dijo ella)

- Veré que puedo hacer ( respondió Luis) - ¿Qué dirección tiene? (pregunta Luis) - No la sé, en dos años no he salido. Tengo que colgar (y se cortó la comunicación) La llamada se cortó.

Vaya en otro lio que me he metido. ¿Y si es mentira? ¿Pero y si es verdad? No se atrevía a llamar a la Policía, por miedo al ridículo. Fue aquella una noche de perros. ¿Qué debo hacer? Si es mentira se van a reír de mí y que no aparezca más por allí. Pero ¿y si es verdad? Por la mañana y cuando iba a por la prensa, casualmente había parado un coche de la local. Así que echando valor, se acercó a ellos y les dijo

- Miren, creo que en Madrid se está produciendo ahora mismo un delito. (El policía se le quedo mirando y le respondió).

- Mire usted, eso está fuera de nuestra jurisdicción. Vaya usted a la Policía Nacional. ¿Es usted vidente.(dicho esto arranco con una sonrisa y se fueron) Jarro de agua fría y una desconsideración policial. Me daría vergüenza ser policía y tratar así a una persona.

Es la segunda vez que le pasa algo parecido; sea verídica o no la información se debe contrastar todas las denuncias. Pero sin pensarlo más, llamó por el móvil a la Nacional y les conto todo lo sucedido desde el día anterior. Al día siguiente, recibía una nueva llamada de la Policía Nacional, de un inspector de extranjería, al que le conto lo mismo y reitero “como estos rumanos mienten más que hablan, no sé si será verdad esta historia”. El inspector le tranquilizo “hay que ver todas las posibilidades y no se preocupe, ha hecho lo que debía”.

Casi una semana después, volvían a llamarle para indicarle que el resultado había sido un éxito. La joven estaba en lugar seguro y el criminal detenido. Cuatro o cinco meses después recibe otra llamada de otro inspector para agradecerle en nombre del Juez el servicio prestado.

Hoy Irina es una persona libre en algún lugar. ¿Cuántas Irinas adultas, jóvenes y menores son pasto de estos criminales sin alma? Esta es la Historia novelada de una joven, envuelta en un hecho real. Ella salvo su vida, pero estuvo dos años probando lo que es el infierno.

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