EL CAMINO DE EMAUS
9 Septiembre 2012
Zaqueo era un hombre rico,, jefe de los publicanos, odiados por los judíos, pporque trabajaban para Roma con el cobro de los impuestos, y además bien pagados por el imperio. Eran considerados pecadores publlicos, por lo que ningún judío se sentaba con ellos. En alguna ocasión criticaron al Señor por sentarse a comer con ellos. El trabajo de recaudador no solo reportaba beneficios a Roma, sino también al propio recaudador.
En este caso San Lucas nos presenta a Zaqueo, como un hombre bajito. Había oído hablar del Señor. Quería conocerle. Aprovecha que Jesus visita la ciudad, pero el gentío era tal que debido a su estatura no alcanzaba a verlo. La gente le increpa, ¿Qué hacia un publicano allí?- ¿Un pecador queriendo ver a un hombre de bien?. Pero su deseo de ver al Señor le hace seguir luchando y buscando los medios para lograrlo. “ Buscad y hallareis” dice el Señor. Zaqueo ve un pequeño árbol, un sicomoro, nos narra San Lucas. Se sube y ¡ por fin ve al Señor!. Su constancia le premia. Al pasar a su altura, el Señor le mira y se dirige a el. El asombro de Zaqueo debió ser enorme. ¿Sabe mi nombre?. Yo que soy un pecador, considerado como un traidor, sabe mi nombre. “Zaqueo, baja de prisa, hoy me hospedare en tu casa”.
Estas palabras del Señor debieron asombrarle mas. Y la gente debió murmurar mas, ¿Un hombre santo hospedándose en la casa de un pecador?. Zaqueo que buscó con constancia, encontró al Señor. Son los enfermos los que necesitan medico. Jesus cura a los enfermos de cuerpo y de alma. Ha venido a por las ovejas descarriadas.
Zaqueo subido a aquella higuera, parecía gritar ¡aquí estoy!, ¡ te necesito!, ¡ayudame!. Pero Jesus ya sabia que le buscaba, por eso nada mas mirarle se dirige. “hoy me hospedare en tu casa”. Lo mismo nos dice a nosotros cuando ciertamente le buscamos. El se hospeda en nuestra casa, en nuestra alma igual que a Zaqueo que recibe al Señor en su casa y en su alma.
Zaqueo nos representa a la humanidad que busca a Jesus. Al igual que nos representan todos los personajes que aparecen en los evangelios. No son personajes inventados por el evangelista; son reales como la vida misma: sanos, enfermos, fariseos… todos, nos representan, en todos podemos vernos dibujados, esta vez con la maestria de San Lucas.
Somos Pedro que le negó, Saulo y su conversion; somos los pastorcillos que anuncian los que han visto y oído; somos los amigos del paralitico de Cafarnaun que buscan el medio de llevarle ante el Señor y superan todos los obstáculos; somos Pilatos que busca congraciarse con los mandatarios judíos; somos el paralitico de Siloe que esperaba ayuda para bañarse y curarse… además de ser los Evangelios: Palabra de Dios, es importante porque ahí estamos nosotros, donde hemos de reconocernos.
Zaqueo, inasequible al desaliento, busca hasta encontrar al Señor. Nosotros debemos ser Zaqueo, que busca y encuentra. A veces, el peso del pecado, nos paraliza, no nos deja avanzar, otras, el mundo nos presenta sugestivas cosas. Pero el ejemplo de Zaqueo debe ponernos en el camino de buscar al Señor que quiere habitar en nuestra casa, en nuestra alma. Y ahí esta, esperándonos en el sacramento de la Penitencia, donde está deseando hacernos llegar su bendición, “Vete y no peques mas”.
La velentia del ciego de Jerico: “Jesus hijo de David, ten compasión demi” que gritaba, subiendo el tono, pues el gentío no solo le reprendia, sino que alzaban mas la voz, para que no pudiera oírle. Pero Jesus le dice: “ Tu fe te ha salvado”, el ciego recupera su visto y los allí presentes le glorifican.
“Hoy ha venido la salvación a esta casa… porque el Hijo del hómbre ha venido a salvar al que estaba perdido”.