EL CAMINO DE EMAUS
30 Julio 2013
“Si yo creyera que Dios estaba ahí ¡ cualquiera me alejaba a mi de su lado”, decía un pastor protestante. Ahí esta esperándonos. Unos deseando conocerle quieren entrar y muchos que lo conocemos vamos de pascuas a ramos. Allí, al lado de aquella lucecita roja que esta encendida para que sepas que en el sagrario esta el Señor. Tal vez un dia escuchemos estas palabras del Señor estuve solo y no me acompañasteis. Pienso lo mucho que nos vamos a arrepentir, cuando esta vida mortal se nos acabe, de las muchas cosas que no hicimos, pudiendo hacerlas y Las muchas cosas que hicimos no debiendo hacerlas. Ese va a ser un dia duro, tal vez el mas duro de nuestra vida, porque ya no podremos echar marcha atrás. Nada podremos alegar en defensa nuestra. Cuantas veces pasamos por delante de un Templo y somos incapaces de entrar a decirle al menos ¡Hola Señor!; pero seguimos adelante, como escondidos. Imaginemos que vivimos solos y nadie pasa a vernos. Que tristeza es la soledad. Pues imaginemos la soledad del Señor, que esta ahí, esperando que entremos a visitarle. El que nos ha dado todo y esta dispuesto a darnos MAS. Y lo tenemos abandonado. Como si no lo conociéramos. Pasamos de largo. “Señor, no se que será de mi hoy. Solo tu lo sabes. Perdóname ante todo. Perdóname las tantísimas cosas que he hecho mal a sabiendas, las tantísimas cosas mal dichas y por las tantísimas cosas omitidas. Ayúdame a acercarme a ti, a los pies del sagrario donde tu me esperas para pasara mi alma en cuerpo, sangre alma y divinidad. ¿Si no es a ti a quien acudiré?,. aquí me tienes cansado, hastiad, perdido, dolorido por las profundas heridas causadas por el pecado en mi alma. Soy como aquel leproso que se te acerco y te dijo SI QUIERES TU PUEDES. Y tu quisiste y sanaste su alma y su cuerpo. Otras veces soy como el paralitico de Cafarnaun, incapaz de moverme y acercarme a ti. Soy también como los publicanos que se sentaban a tu mesa; mejor dicho, tu te sentabas a nuestra mesa, para hablarnos y dar la luz de la conversión a nuestra alma y los fariseos te criticaban, porque pensándose santos, tu te acercabas a nosotros. Quiero ser tuyo, solo tuyo. Pero mira como estoy, m ira como me encuentro. Mi alma quiere ser tuya, quiere ser sagrario tuyo, donde puedas morar.