EL CAMINO DE EMAUS
5 Diciembre 2010
Carta de Navidad a una amiga
Querida amiga:
He observado la tristeza en tu rostro, y no puedo por menos que dirigirme a ti, dada la amistad que nos une, a fin de intentar devolver esa alegría que siempre te ha sido característica; pero me temo que mis torpes palabras no sepan disipar la pena que te aflige. Por eso, mejor que yo, mi querida amiga, exponerlo y dejarlo en las manos de Aquel que tiene el bálsamo eficaz capaz de aliviar el dolor y trocar las tristezas en alegrías: Jesucristo.
En la oración de anoche, como tantas otras veces hablé de ti al Señor, y cómo no, también a María, nuestra Madre. Que hermosa es ¿ verdad?. Sabes, podemos verla con los ojos del alma. Podemos sentirla cerca, muy cerca. Imaginamos, con nuestro filial amor, su fina belleza, muy por encima de las bellezas humanas; también su sonrisa, que es a la vez delicada y maternal, serena y firme; y sus suaves manos que nos acarician y nos mecen, que nos protegen y nos guardan de los peligros a los que estamos expuestos, para eso somos sus hijos, los más frágiles y pequeños; y podemos escuchar su voz dulce cuando nos llama, a ti y a mi ¡ por nuestro nombre ¡.
Durante la oración, cuando les comentaba tu tristeza, en alas de la fe, me vi transportado a Belén, pocas horas antes de que tuviera lugar aquel feliz acontecimiento: el Nacimiento del Niño Dios. Pude ver a María, tan hermosa como la imaginaba. La vi cansada por el agotador viaje :¡ más de 100 kms de Nazaret a Belén !, rodeando montañas, atravesando el desierto de Judea, con un paraje tremendamente árido, sufriendo las penurias de la noche a pesar de la multitud de grutas allí existentes, pero el frío no perdona, y con todo ello María encinta. Pude contemplar también, el gesto de grave preocupación de José. Llamaba puerta tras puerta, y quien le abría, le daba por toda respuesta esa fría contestación : ¡ Todo está ocupado !. "No había lugar para ellos en el aposento "( Lc 1,6 ) Nos dice San Lucas.
Que ironías de la vida ¿ verdad ?. Quien viene a salvarnos, quien viene a devolver la luz y la alegría no encuentra lugar donde guarecerse, donde poder nacer. Ni María puede tener un lugar acondicionado y digno para tal acontecimiento. ¡Todo está ocupado! ... no hay lugar para ellos. Igual que nuestro corazón, todo ocupado, todo lleno hasta los topes. Las puertas del corazón humano se cierran a cal y canto y no ofrecen a la Sagrada Familia ese calor, cuando día a día llaman a nuestras puertas.
Pero como un buen día me dijiste, mejor dicho, me escribiste " siempre queda la esperanza de que el nacimiento del Niño Dios enternezca el corazón de los hombres ". Efectivamente, mi querida amiga, queda la esperanza, pero entre tanto ahí están : odios, guerras, asesinatos, drogas, separaciones, rupturas, venganzas, falta de amor, egoísmos, injusticias... en fin, un verdadero panorama desolador. Todo esto y mucho más hizo que Jesús bajara a ser uno como nosotros, excepto en el pecado. Todo esto y mucho más, hizo que Jesús muriera tras terrible pasión en la Cruz. Todo esto y mucho más, hace que aún hoy María, el Niño y José sigan llamando a las puertas del corazón humano, sin una respuesta precisa, siquiera, tímidas respuestas. ¡ Todo está ocupado !.
Cuando llegó la hora del parto, fue emocionante. Ahí estaba José, ¡ que valiente !. Con qué cuidado atendió a María, con que cuidado preparó el agua caliente, como se desprendieron de unas telas nuevas para limpiar al Niño, con que ternura secó la frente de su esposa, con qué cariño preparó el pesebre y con qué maestría le puso los primeros pañalitos, como meció al Niño en los primeros lloros; esas lágrimas " que me purifican ; aquellas lágrimas que lavan mis pecados " ( Ex Evangeli sec Lucam, in loc ) y ¿ por qué no? esas lágrimas que enjugan las tristezas humanas, la misma tristeza que hoy te aflige a ti, y la que sin duda mañana me aflija a mí... mientras, María no perdía detalle, ni la sonrisa, a pesar del agotamiento. A ambos lados un buey y un borriquito, brindaban su calor al Niño Dios a falta del calor humano... esto si que es tristeza ¿ verdad ?
Ante todo esto, muchas preguntas se agolpan, y no me atrevo a darme una respuesta ¿ En verdad queremos abrir las puertas al Señor ? ¿ En verdad estamos dispuestos a desalojar nuestro corazón de tantísimas cosas inútiles para que el Niño pueda morar en él ? ¿ Tal vez pretendemos que el Señor, nuestra verdadera Libertad conviva con todas las esclavitudes que anidan en el corazón humano ? ¿ Me veo dibujado en aquel pasaje de Belén, entre aquellos que decían: Todo está ocupado?. ¿prestamos atención a los ruegos de José cuando solicitando alojamiento nos cuenta las penurias del viaje y el larguísimo recorrido ?
Pero Dios sabe hacer las cosas, mi querida amiga, creo que alguna vez lo hemos comentado, si no me equivoco. El sabe mejor que nadie escribir en el libro de nuestra vida, aunque muchas veces no lo entendemos, porque preferimos otro camino distinto al que El nos tiene marcado... y pienso que el de El es mucho más sencillo aunque muchas veces sea más costoso. Pues fíjate, no estuvieron solos... fue emocionante, al poco comenzaron a llegar lo mejor, lo más exquisito... las gente sencillas, los humildes pastores que guiados por la voz del Angel de Dios; acudieron junto a María y a José para adorar al Niño...se me saltaban las lágrimas, de verdad; mientras María y José sonreían, y me atrevería a decir que el Niño también sonreía... y es fácil imaginar la explosión de júbilo en el Cielo. Los más humildes adoran a quien se humilló haciéndose uno de nosotros.
Como ves, mi querida amiga, no todo fue alegría. Ojalá la vida fuera una canción de Perales, romántica, una Poesía de Becquer o una novela del corazón. Pero así sería demasiado fácil. ¿ Es que tal vez pretendemos una vida distinta a la que tuvo el Señor, a la de María o a la de José?¿ Podemos esperar caminar sobre rosas ? Una vida sin la cruz de cada día, no nos llevaría a aquello a lo que estamos llamados : a la santidad. Por otra parte, a veces pretendemos una cruz, pero la que nosotros nos marcamos y que no es la Cruz de Dios.
¿ Aceptamos esa Cruz ? ¿ Sabemos llevarla ?. Te confieso a ti, mi querida amiga, que muchas veces se me dobla la espalda y dejo la cruz a un lado del camino y eso que las que han venido han sido tan suaves como el peso de una pluma; y eso que es mucho lo que tengo que purgar de mi vida pasada. Oportunidades de santificarme, muchas... y de ellas ¿ cuantas he perdido : ¡muchísimas!. Me falta agilidad espiritual, me falta ejercicio y es que aún estoy demasiado metido en las cosas del mundo. ¿ Y tú ?
Poco después, más júbilo. Tres magos, tres sabios llegados del oriente aparecen en escena y se postran ante el Niño y le adoran con suma unción, ¡ con qué respeto !, los magos saben que están ante el sagrario viviente y le ofrecen lo mejor de lo que ellos disponían : ORO : símbolo de la realeza de Cristo; INCIENSO : símbolo de la esperanza nuestra que también está en Cristo; MIRRA : símbolo del sacrificio que no debe faltar en la vida cristiana, y del cual Cristo es también el máximo exponente del Sacrificio.
¿ Y nosotros, mi querida amiga ? ¿ También le ofrecemos lo mejor que tenemos ? ¿ Acudimos también como los magos a postrarnos ante El, con la misma unción y respeto ?. Cuantas veces acepta nuestras miserias, nuestras imperfecciones, nuestros fallos cuando estamos ante El. Cuantas veces escucha con paciencia mis aburridos y soporíferos monólogos; las mismas peticiones una y otra vez; cuantas veces El calla y deja que me desahogue en palabras. Así todo, no actuamos como los magos, siendo nuestro camino hacia el sagrario más cercano, infinitamente más corto que el de los magos, y a veces pasan días, meses, años sin que estemos un ratito ante El, a solas, en el silencio del templo.
El nos espera.
" Los magos tuvieron una estrella: nosotros tenemos a María, estrella del mar, estrella de oriente. Ella sea la que nos guíe con más frecuencia hacia el Sagrario”.
Pero no todo fue júbilo. Otra vez iba a aparecer la tristeza, cuando repentinamente María y José se levantan y rápidamente preparan las cosas, las más necesarias y parte a toda prisa hacia Egipto : ¡ Herodes quería asesinar al Niño !, ¡ quiere matar a quien ha venido a salvarle ! ¡ que contradicción ! ¿ verdad?
Estas tristezas, María las traduce en un callado silencio. ;Muchos han sido los silencios de María que se traducen en ese FIAT ! ( ¡ Hágase ! ) a la voluntad divina del creador. Pero María al aceptar ser la Madre de Dios, lo aceptó con todo aquello que ello conllevaba. Fíjate bien :
María calla mientras José duda
María calla mientras el Niño nace en un portalico
María calla mientras va de camino hacia Egipto, el destierro.
María calla mientras se retira a vivir Nazaret, un pueblecito de Galilea.
María calla al pie de la Cruz
María calla y nos acepta amorosamente como hijos.
Y María no pierde nunca la compostura, se traga la tristeza... todo en Ella es un ¡HÁGASE!. ¿ Que es lo que nos detiene a nosotros hacer como María ? Muchas veces el que dirán, los respetos humanos, las contradicciones sociales, el mundo que nos arrastra en su loca debacle y hasta tal vez que pensemos que el Señor nos pide demasiado.
Y es aquí donde está la tristeza humana: la tuya y la mía... aquí está el origen de nuestros pesares, en que no acertamos a dar una respuesta al Señor, en que estamos demasiado repletos de inutilidades que nos impiden ver que Jesús esta aquí, a nuestro lado, pero proseguimos nuestro camino sin verlo como les pasara a los apóstoles camino de Emaús. El vacío, la oscuridad, la negativa a una respuesta clara produce esas noches tristes en nuestra alma y que equivocadamente llamamos angustia vital.
El Señor viene en la alegría y no en la tristeza. El Señor está en la Paz y no en la guerra ni en la discordia. Dice Mateo : que sus misterios son todos misterios de gloria; los misterios dolorosos los hemos provocado nosotros (Mt 5,8 )
Si te fijas bien, nuestras tristezas son tristezas mundanas, y lo mismo que muchas de nuestras alegrías que también son mundanas, lo malo es que éstas son perecederas y pobres; mientras que las alegrías de los hijos de Dios, las alegrías cristianas son profundas y son las únicas capaces de subsistir en medio de las dificultades, y son compatibles con el dolor, con la enfermedad, con los fracasos y con las contradicciones ( amigos de Dios, Tomo I, Navidad ).
Nuestra paz, nuestra serenidad, nuestra alegría se fundamenta en que somos hijos de Dios, y en Dios está la esperanza; la tristeza, la amargura son pequeñas esclavitudes que nos privan de la paz, y en donde no hay paz hay desesperanza y ahí no está Dios. El pasaje del Nacimiento del Niño Dios es un mensaje de paz y de alegría que hemos de transmitir.
No desesperes, no temas mi querida amiga. Sabes que El te espera en esa cita diaria a solas, donde tu podrás hablar con entera confianza, con libertad y el te hablará con la sencillez de un padre : " ¿ sientes tristeza ? Cuéntame, cuéntame alma desconsolada tus tristezas con todos sus pormenores ¿ Quién te hirió ? ¿ Quien lastimo tu amor propio ? ¿ Quien te ha despreciado ? Acércate a mi corazón que tiene bálsamo eficaz para curar esas heridas del tuyo ¿ temes por ventura ? Échate en brazos de Mi Providencia. Contigo estoy; aquí, a tu lado me tienes; todo lo veo, todo lo oigo, ni un momento te desamparo. En mi corazón encontrarás cada día nuevo amor, nuevos beneficios, nuevos consuelos ".
Poco más que decirte. Lo mío son torpes palabras humanas. Sólo El, junto a María ,puede curar nuestras heridas. Ella que es nuestro refugio y nuestra saluda, también te ayudará. ¡ Si lo tenemos todo solucionado ! ¿ Es que no nos damos cuenta ? La cuestión es ponerse en camino, dar el primer paso con decisión, sin mirar hacia atrás. ¡ Ah ! ruega un poquito por mí, pues tu visión sobre mí es muy humana (aunque no dejo de agradecértela ), también necesito el apoyo de tu oración.
Sin más que reiterarte una vez más mi sincera e incondicional amistad, recibe un besote y un abrazo de antonio