EL CAMINO DE EMAUS
6 Mayo 2013
“¡Ahora comienzo!”. Es lo que sentimos cada vez que salimos del confesionario con las energias renovadas, sobre todo si hemos estado una temporada alejados del Sacramento. Ahora comienzo, porque nos sentimos agiles en el espíritu, porque el Sacramento nos da fuerzas para emprender trabajos para el Señor. El Sacramento del Perdon nos cura la paralisis espiritual que produce el pecado. ¡Ahora tenemos deseos de trabajar en la viña del Señor!.
Estamos comenzando siempre, pues no solo el pecado mortal rompe, sino también el pecado venial hace daño, pues acostumbrándonos a vivir con el, nos va enfriando poco a poco y quitando fuerzas. Por eso no hemos de quitar valor al pecado venial, pues a fin de cuentas es pecado que puede llevarnos a caer en otros mas graves al haber debilitado nuestras fueras.
El Sacramentoo del Perdon esta no solo para confesar los pecados mortales, sino también los veniales. Es un error pensar que los veniales no tienen valor alguno. El hecho de que podamos comulgar con pecados veniales, no significa no confesarlos. Tabien llagan el alma, lla enfrían y la paralizan hasta quitarnos fueras para trabajar para el Señor.
Podemos darnos cuenta de la alegría con la que salimos del Confesionario, cada ve que el sacerdote nos absuelve en el nombre del Señor, aunque lo qie hayamos confesado sean pecados veniales. Salimos transformados.
Que no tengamos miedo ni vergüenza de acercarnos a limpiar nuestra alma. Veamos la transformación que se produce en nosotros, la diferencia del antes y el después. La vuelta del hijo prodigo que somos. ¡Vamos!, digamos Señor Ahora comienzo y sintamos no solo nuestra alegría sino también la alegría que se produce en el Señor.