EL CAMINO DE EMAUS
10 Octubre 2013
misericordia del prójimo, no podemos decir que amamos a Dios.
Los fariseos quedan una vez más en entredicho. Les falta amor y caridad al prójimo. Quieren ser queridos y respetados, presentándose como los más puros. Pero más que queridos son temidos. Exigen que el pueblo cumpla la Ley. Esclavizan al hombre a la Ley, cuando debe ser un Ley al servicio del hombre.
¿Cuál es el principal Mandamiento?, le pregunta un Doctor de la Ley a Jesús. “Amarás , a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”, le responde el Señor. Dios y el prójimo de manera esencial.
Si amamos a Dios y al prójimo, lo demás vendrá con comodidad. A veces es difícil, según el carácter de cada persona. Pero en la vida del cristiano todo es lucha, no es fácil el camino, pero debemos intentarlo.
Dios no nos pide que hagamos sacrificios. Prefiere que siempre actuemos con misericordia y compasión hacia el prójimo. Prefiere que nos fijemos en el prójimo necesitado, que los hay y muchos, sobre todo ahora con la crisis que afecta a tantas familias, muchas de ellas no tienen lo mínimo indispensable para vivir. Antes que hacer un sacrificio, es mejor que lo invirtamos en aquel o aquellos que pasan hambre. Son muchos los necesitados de todo tipo. A ellos debemos dirigir nuestra mirada y tenderles una mano, que aplaque su sufrimiento.
Recordemos las obras de misericordia tendentes a nuestro prójimo, “Dar de comer al hambriento” entre otras. A lo mejor nos falta medios para ayudar, ahí está la oración a Dios. Donde no llegamos nosotros, Dios si llega, porque se lo pedimos con el corazón.