EL CAMINO DE EMAUS
21 Mayo 2013
Si leemos el EVANGELIO, despacio y con atención encontraremos respuesta a todo; lo mismo ocurre con los Mandamientos. Cuando tocábamos este tema, les decía a los jóvenes “vamos a bucear un poco” por ejemplo en el cuarto mandamiento que nos dice “honraras a tu padre y a tu madre”, e íbamos descubriendo mas cosas, por ejemplo obediencia a los profesores, a las autoridades (siempre y cuando no crearan leyes que iban contra la Ley de Dios)… lo mismo pasa con el Nuevo Testamento, leyéndolo despacito, podemos encontrar respuestas a nuestro modo de ser. Tenemos por ejemplo cuando la revolución industrial, el Capitalismo trataba de un modo injusto al obrero y surgió el socialismo, como medio único de defensa del obrero, hasta que este se dejo inocular de las teorías marxistas y utilizo al obrero para sus intereses. La iglesia, a la luz del Evangelio propuso soluciones, a través del las Enciclicas sociales, desde entonces todos los Papas han sacado a la luz soluciones adecuadas a los tiempos. El Papa Francisco nos propone leer el Evangelio, donde encontraremos soluciones a los problemas que vive el mundo.
El Señor, en el Monte de las Bienaventuranzas nos propone un plan de vida y un modo dfe comportamiento no solo a los que le sigamos, sino a la humanidad entera que es a los que hemos de llegar y transmitirles sus palabras.
Es un mensaje lleno de amor a Dios y al prójimo, que nos lo repetirá varias veces, para que veamos la importancia que tiene. “Que Mandamiento es mas importante” le preguntan “Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”. Incluso nos propone una parábola para mejor entenderla.
Este amor al prójimo la Iglesia lo define en las obras de Misericordia, que son la máxima expresión del amor al prójimo. Y estas deben ir dirigidas a aquellos que no nos quieren. “Es fácil querer al que nos quiere”, el verdadero merito es querer al que no nos quiere y el Señor lo demuestra durante su Pasion, a cada golpe, a cada latigazo… el responde con amor, incluso a la humanidad venidera que no iba a agradecer el sacrificio que por nosotros hacia.
LAS OBRAS DE MISERICORDIA la Iglesia las divide en dos partes: espirituales y corporales.
Las espirituales: enseñar al que no sabe, corregir con amor al que yerra, perdonar las injurias, consolar al triste, sufrir los defectos del prójimo y rogar a Dios por vivos y difuntos. El Señor durante su vida `publica las va enseñando, ejemplificando. No quiere que lo que El nos da lo guardemos para nosotros, sino que lo transmitamos con palabras y hechos. Si leemos la vida de los santos, han aplicado a su vida las obras de misericordia, todos se acercan a los necesitados, hasta la Misma Virgen Maria las aplica.
Las obras de misericordia corporales son: visitar a los enfermos, dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, redimir al cautivo, vestir al desnudo, dar posada al peregrino, enterrar al desnudo.
No quiere decir que busquemos obsesivamente donde aplicar las obras de misericordia, sino que cuando se nos presenten si tenemos medios las cumplamos. En el caso de perdonar las injurias, muchas veces es difícil, aquí pedimos ayuda al Señor que nos alcance los medios suficientes para saber y poder perdonar y cumplir con esa parte del Padre Nuestro: “ como nosotros perdonamos a nuestros deudores”. Esta es la parte mas difícil del Padre Nuestro y cuando la rezamos cuesta.
A lo largo de nuestra vida se nos suelen presentar algunas de las bienaventuranzas y suelen ser las que están a nuestro alcance, Dios nunca nos va a poner a prueba con actuaciones difíciles de resolver, como tampoco dejara que seamos tentados con tentaciones que por su dureza puedan superarnos. No lo permitirá. Procuremos en la medida de nuestras posibilidades ser misericordiosos con los necesitados, con los mayores ser educados, llevar alegría a los Asilos…