EL CAMINO DE EMAUS
23 Septiembre 2013
Cuando recibimos la comunión sacramental, estamos recibiendo al Señor en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, es decir, al mismo Señor que fue haciendo el bien, curando enfermos resucitando muertos, devolviendo la fe, muriendo en la Cruz, el mismo que nacio en Belen, el mismo que sigue hoy buscándonos.
La Comunion Sacramental la recibimos durante la celebración de la Eucaristía, La Santa Misa, cada día o cada domingo en estado de gracia, sin pecado mortal, que es el único impedimento para comulgar.
La comunión sacramental nos une al Señor de tal manera que nos convierte en sagrarios vivos, como lo fue la Virgen Maria, mientras llevó al Niño en su seno, por ello nuestro comportamiento debe ser diferente tras recibirle. Nuestra forma de ser, debe parecerse a esa lucecita que nos indica que Jesus esta en el Sagrario. Debemos señalar que llevamos al Señor con nosotros, pues podemos echarlo por el pecado; debemos por tanto mantener la forma pr lear al Señor en nuestro interior.
El Beato Valentin de Berriochoa escribia “ la comunión no es un premio para los sanos y los santos, es un remedio para los enfermos y pecadores” los enfermos del alma, los pecadores a los que el Señor nos ha venido a rescatar.
Creo Señor mio que estas realmente
Y verdaderamente
En el santísimo Sacramento del Altar.
Señor, os amo sobre todas las cosas
En mi alma y en mi corazón;
Pero ya que no puedo
Sacramentalmente ahora,
Deseo recibiros espiritualmente
El pecado mortal impide recibir la Comunion Sacramental, otras veces no poder ir a la Celebracion de la Eucaristia, por enfermedad, por trabajo… El Concilio de Trento establece la Comunion Espiritual, como medio valido para recibir al Señor.
¿Cómo podemos hacerla?. En casa, en la calle, en la misma Iglesia cuando vayamos a realizar una visita a Jesus en el Sagrario.
¿Se puede recibir al Señor estando en pecado mortal?. Si, pero antes hay que hacer un acto de contriccion perfecta, de lo contrario de nada serviría. Quienes escuchan la Santa Misa, en el momento que el sacerdote comulga, es el momento perfecto para realizar el acto de la Comunion Espiritual.
Al recibirlo espiritualmente, recibimos “el fruto espiritual de la propia Eucaristia”. Es bueno hacer este acto, aunque también luego lo recibamos sacramentalmente, pues la Comunion Espiritual nos acerca al Señor, all donde estemos, y nos ayuda a santificar lo que estemos haciendo, como por ejemplo nuestro trabajo.
De la misma forma, a las 12 del medio dia, rezamos el Angelus, que lo dedicamos a la Virgen Maria que nos acerca a Ella.
Son dos momentos importantes de nuestro día. La Comunion Espiritual y el Angelus. De seguro que si estamosen quiebra espieitual, ello nos llevara al Sacramento de la Penitencia.
Es tanto lo que Dios nos ama que pone a nuestro alcance infinidad de medios para salvarnos. Aprovechemos estas oportunidades