EL CAMINO DE EMAUS
4 Enero 2012
“¿ Que mérito tiene amar a los que nos quieren?”. Nos dice el Señor durante ell sermón de la Montaña. Aquí no nos lo pone fácil. Se eleva el listón en el camino de nuestra santificación a la que hemos sido llamados. Querer al que nos hace mal, al que es agresivo, humillante. En esas palabras del Señor va incluido el perdón. Cuesta mucho y no es fácil. Hay que hacer un verdadero acto de fe y de amor a Dios. Pero cuando nos hacen algún mal, siempre salen a nuestro encuentro esas palabras del Señor, para recordarnos cual debe ser nuestra respuesta.
Siempre hay una pugna entre el perdón y la soberbia, pecado capital muy peligroso, de hecho esta a la cabeza de los pecados capitales, origen de otros muchos pecados; se enrosca en el alma, como la enredadera y es difícil de arrancar una vez que le hemos dado paso. Solo el verdadero arrepentimiento es capaz de arrancarlo, además de el reconocimiento de que somos soberbios.
Mi antiguo jefe me decía “el que nace lechon muere cochino”, indicando con ello que el malo a conciencia no es posible que cambie. Hobbs iba mas alla, “el hombre es un lobo para el hombre”. Pero no. El hombre no es malo por naturaleza, dispone de un alma dada por Dios, que le dispone al cambio. Si no fueramos capaces de perdonar, de ser buenos habría sido inútil la venida del Señor. De nada serviría el sacramento de la penitencia. Pero el Señor vino para alcanzarnos la salvación y como ayuda nos dejó el sacramento que nos devuelve la amistad con Padre Dios, por que si somos capaces de cambiar, de dejar atrás los actos malos. Ese cambio si es posible, pero depende de nosotros. Muchos antes que nosotros han cambiado de vida, muchos otros que ahora están en la Gloria de Dios han sabido perdonar sin condiciones. ¿Cuántos antes de morir, a ejemplo del Señor murieron perdonando antes de ser ejecutados por motivos de la Fe?.
Si no fueramos capaces de perdonar, seríamos presa de la venganza, hija de la soberbia y aplicaríamos el ojo por ojo diente por diente. Me preguntaban que no entendía como los hijos de los asesinados por ETA no habían tomado parte contra ellos. La respuesta es fácil, son cristianos y saben que la venganza es ajena a la fe. Con ello juegan los asesinos, sabiendo que no van a tomar parte contra ello. Cierto es que es difícil contenerse después de que han arrancado de sus vidas a seres queridos. Y el perdón se pone difícil aquí. Dios sabe que somos humanos, por ello da mas gracia en estos casos. Pero el deseo de que no salgan de la cárcel no es un acto contra la Ley de Dios. Pues en justicia eso es lo que les corresponde
Es fácil amar al que te quiere. Pero con ayuda de la gracia podremos perdonar e incluso amar al que no te quiere. Amar es perdonar, eso si podemos hacerlo y ello no implica en tenerlos como amigos. Ya que la amistad es una virtud por la cual elegimos a algunos para que nos acompañen durante un trecho de nuestra vida, y ponemos en ellos nuestra confianza.
Yo no puedo tirar la primera piedra, pues también me ha costado perdonar o pedir perdón, pero al final se perdona y queda el alma libre de un peso molesto. Poco a poco vamos haciendo camino, con ayuda de la gracia que Dios; poco a poco vamos caminando, poco a poco vamos santificando nuestras obras y acercándonos a nuestra verdadera Patria, cuyas puertas nos abrió Jesucristo