EL CAMINO DE EMAUS
21 Julio 2011
“ Lo que mas me ha gustado siempre del Dios del Evangelio es su infinita capacidad del perdón, y el que lo haga con una tal alegría que parece mas que perdonarnos, fuera El quien recibiera un regalo”, escribía el padre Martín Descalzo, de quien aconsejo leer sus escritos, todos auténticas lecciones de catequesis. De todos sus escritos podemos sacar muchas consecuencias válidas para nuestra vida diaria. Hay escritores que no dicen nada, a pesar que les den premios y premios, pero también los hay que parece que Dios ha guiado su mano, porque lo dicen todo.
Cada confesión sacramental, es pues el mejor regalo que le podemos hacer a Padre Dios, pues para eso envió a su Hijo, para recuperarnos porque andábamos perdidos, para sanarnos porque andábamos enfermos, para iluminarnos porque caminábamos entre tinieblas. Y quizás no lleguemos a imaginar la inmensa alegría de Padre Dios cuando, acercados al sacramento del perdón, verdaderamente arrepentidos, nos vaciamos de los pecados. Debe ser inmensa su alegría. Y un día ya gozaremos de esa alegría, cuando compartamos con Dios toda la eternidad.
“A quienes perdonéis los pecados, les quedarán perdonados”. Dice el Señor. Queda aquí instituido el sacramento del perdón. La confesión sacramental, que es personal, secreta y ante el sacerdote. Para el cristiano es así. Es la oportunidad para reconciliarse con Dios.
Debemos recordar los pasos establecidos para una buena confesión: examen de conciencia, por el que repasamos nuestros actos desde la última confesión; dolor de los pecados, por el que sentimos haber ofendido a Dios Padre a pesar de saber cuanto nos ama; decir los pecados al confesor, momento en que relatamos los pecados, sin callar por vergüenza ninguno, no valdría la confesión; cumplir la penitencia, momento en el que cumplimos aquello que el sacerdote nos ha impuesto, que puede ser desde rezar una oración hasta hacer cualquier acto bueno. Conviene realizarlo cuanto antes para que no caiga en el olvido, además que através de el, damos gracias a Dios por el perdón.
Conviene realizar la confesión sacramental siempre que estemos en pecado mortal. Si no lo estamos, podemos acercarnos cada 15 días o cuando lo disponga en director espiritual, si lo tenemos.
¿Director espiritual?. Es una figura que ha ido desapareciendo. Hay quien tiene director espiritual. Es aquel sacerdote con el que nos confesamos siempre y que al conocer nuestros fallos o pecados dominantes, nos aconseja que debemos hacer para evitarlos. Nos ayuda además para avanzar en la vida espiritual. No es obligatorio, pero si aconsejable.
El director espiritual no es solo para confesar; es para presentarle nuestras dudas también o para que nos clarifique puntos de la fe que no tengamos claro. De los Movimientos que conozco, que trabajan dentro de la Iglesia, tienen director espiritual los Quicos, Carismáticos, el Opus Dei… y créanme que son un bien para las personas que se mueven en estos grupos.
Si una persona cae enferma, va a ver a su médico de cabecer: pero si esa persona va a dos médicos mas para contarle su enfermedad, es posible que cada uno le recete la medicina que cree, le cortará antes su enfermedad. Total que si toma cada una de las medicinas terminará enfermo del estomago. Por eso es mejor disponer de uno, siempre tenemos la posibilidad de cambiar de médico. Lo mismo pasa en el sacramento de la penitencia. Disponer de un director espiritual, que nos conozca, que sepa realmente como somos y en verdad, avanzaremos en la vida espiritual y nos desharemos de aquellos pecados que nos dominan y que además nos hacen caer en otros.
Hay un error en el que caen muchos cristianos. La confesión debe hacerse ante un sacerdote, no es válida la confesión con Dios. Eso es propio de los protestantes, error en el que hizo caer Lutero en su ruptura con la Iglesia.
Recuerdo las catequesis de padres y madres que se impartieron en una Parroquia de Tenerife. El alejamiento de este sacramento y la alegría cuando padres y madres se acercaron después de muchos años de alejamiento. Como si les hubiera tocado la lotería. Hoy día, después de 8 años, continúan aferrados a la Parroquia colaborando con el sacerdote entusiasta del trabajo Parroquial. Antonio trabaja y junto a él jóvenes, padres y madres..
Si estas alejado, acércate es un paso, una decisión. No lo dejes, verás que una vez hayas recibido la bendición sentirás como si te hubieran quitado toneladas de peso, verás la vida de otra forma. ¿Dónde están los pecados? Borrados del libro de la vida. Lo del libro de la vida es una metáfora. Dios borra con tu absolución todos tus pecados, jamás te los echará en cara. Con tu absolución comienzas una nueva vida. ¡Adelante!