EL CAMINO DE EMAUS
23 Julio 2013
La mejor manera de hacer oración es en el silencio de tu habitación, a solas con Dios. “Cuando ores, entra en tu recamara, y cerrando la puerta, ora a tu Padre que esta presente en lo secreto y tu Padre que ve en lo secreto te recompensara”. Asi el evangelista nos trae las palabras del mismo Jesus. Solos en nuestra habitación, con Padre Dios, con Maria, nuestra Madre, con Jose, nuestro padre adoptivo.
Maria guardaba todas sus cosas en el corazón. Las meditaba, las hacia oración, las hacia cumplimiento. Nunca hubo una queja, nunca una pregunta. Siempre una respuesta a Dios: “¡HAGASE!”. Ella nos da ejemplo de obediencia convertida en oración. Ella misma nos da ejemplo y nos marca el camino para llegar a Dios: “Haced lo que el os diga”.
Hay muchas formas de hacer oración, pero nunca como hacían “ los hipócritas, que gustaban de rezar de pie en las sinagogas y en los cantones, para ser vistos por los demás”. De todo, de cada paso de nuestra vida podemos convertirlo en oración: trabajo, comportamiento, acercamiento al prójimo… todo puesto y ofrecido al Señor se convierte en autentica oración.
El mejor dialogo de amor, es el que mantiene el alma enamorada de Dios en su Trinidad santísima. A solas, hablándole, ofreciéndole en silencio, con fe, sin desesperación. A veces nos parece que no nos oye y perdemos la esperanza, pero ante esa desesperanza tengamos en cuenta las palabras de Jesus: pedid y se os dara, buscad y hallareis y lo lograremos con la virtud de la Fe. El siempre nos oye, siempre nos escucha.
M. Raymond, trapense, escribe: “ la oración es algo mas que prestar atención y tener conciencia de la Divinidad”. Existen muchas formas de rezar. Desde pequeños nuestros padres nos enseñan a rezar cada dia y vamos aprendiendo poco a hablar y familiarizarnos con Padre Dios.
A través del silencio de la oración vamos aprendiendo a amar y amando vamos conociendo a Jesus, el Señor y el nos lleva hacia Padre Dios y en este conocer vamos conociendo y amando nuestro prójimo tal como Dios quiere.
“Una vida de oración no consiste en pasar el tiempo de rodillas hablando incensantemente a Dios. La oración tiene mas clasificaciones”.
No dejes la oración, ella te llevara a Dios, pero tampoco dejes los sacramentos. Ahí los tienes. Te los ha puesto Dios, mejor dicho, te los ha regalado para que los utilices en tu camino hacia la Emaus celestial. Igual que aquellos apóstoles acompañados por el sacramento hecho persona: Jesus.