EL CAMINO DE EMAUS
5 Marzo 2014
ras levantarse, a duras penas, prosigue su camino hacia el Calvario. Su cuerpo sacratísimo sigue debilitándose, “pero no hizo alarde de Dios”, nos da ejemplo de cómo hemos de luchar. La vida del cristiano es una continua lucha. Es también semejante a las aves, cuando estamos fuertes espiritualmente volamos al ras del cielo, si estamos débiles a ras de la tierra. Soñamos con hacer grandes proezas espirituales unas veces, otras débiles y paralizados como el paralítico de Cafarnaún.
A ambos lados sigue el griterío inhumano de la turba, no contenta aún del castigo infringido al Señor. Nosotros, en alas de la fe, seguimos aquel cortejo, cerca de Jesús, reconociéndonos causa de su sufrimiento. ¿Porqué tanto odio?. Algunos de ellos le habían recibido con palmas días atrás. Algunos le habían visto sanar leprosos, ciegos, paralíticos, resucitar muertos… ¿Qué mal ha hecho para tanto odio?. El odio, lleva la carga del pecado de toda la humanidad, por eso deseamos salir de él, no queremos formar parte de esa comitiva. Acompañamos a Jesús y le pedimos perdón por nuestra culpa.
Cerca de Jesús van las santas mujeres. La Virgen María, su Madre santísima, Maria Magdalena, la Verónica, marta y María y junto a la Virgen, Juan el discípulo amado, que en el Calvario representará a toda la humanidad. La Virgen María, llora, tiene los ojos casi hinchados de llorar, no ha dejado de hacerlo desde que le comunicaron su apresamiento.
Jesús se detiene un momento y María, su amantísima Madre también. Cruzan sus miradas. Jesús le sonríe, para quitarle preocupación. Se dicen tantas cosas con solo mirarse. “ Y María guarda todas estas cosas en su corazón”. En sus miradas hay un auténtico diálogo de amor. María saca fuerzas de flaqueza y sonríe a su Hijo. A nosotros nos saltan las lágrimas otra vez. Tanto sufrimiento y a la vez tanto amor.
La Virgen María, levanta los ojos al Cielo y nuevamente le dice a Padre Dios Fiat!, Hágase. Y la Virgen, nuevamente acepta la voluntad de Dios, como tantas otras veces, ni una queja, ni un ¿por qué?. ¡ Hágase tu voluntad!. A pesar de que se cumple la profecía ¡una espada atravesará tu alma!, que le dijo Zacarías. Una espada de tremendo dolor tiene atravesada el alma de la Madre Dolorosa.
¿Tanto dolor causa mi pecado?. El dolor de Cristo cruelmente golpeado y el dolor de una Madre que nos ama y que se va a convertir en la Madre del género humano, a pesar de que somos causa de los padecimientos de su Hijo. Enseguida nos acercamos a consolar a la Madre Dolorosa, le decimos no se cuantas cosas para mitigar su dolor, le ofrecemos también nuestra vida, nuestras acciones… Ella en su dolor, aún le quedan fuerzas para sonreír.
¡Qué tremendo!. Cuando detectan que se trata de la Madre de Jesús, la llenan de improperios. ¿Era tanto su odio que ni a la Madre respetan?. El maligno aprovecha cualquier circunstancia para añadir sufrimiento. “… y aplastará su cabeza”. Será María quien le derrotará. Por eso, en la actualidad, lanza teólogos que niegan la virginidad de la Virgen María y corredentora del género humano. Teólogos que le hacen el juego.
Perdona, Madre por el sufrimiento que te infringimos a ti también. Ayúdanos, para que siguiéndote a ti, lleguemos seguros hasta tu Hijo Jesús. Tu eres camino seguro. Se nuestra Luz para no perecer en las tinieblas del pecado. Nadie que acude a ti, jamás es abandonado por Vos
ADORAMOSTE CRISTO, Y TE BENDECIMOS
PORQUE POR TU SANTA CRUZ, REDIMISTE AL MUNDO
| T |