EL CAMINO DE EMAUS
5 Agosto 2018

Detuvieron su coche patrulla, oculto por elevados arbustos, donde podían ver sin ser observados. Tomaron el termo de café con leche, ya azucarado; que aunque estaban en pleno verano, por la noche bajaba un tanto la temperatura. Justo donde estaban, habían comenzado a quitar las concertinas, dejando un espacio grande muy vulnerable para la entrada de migrantes, incluso comandos yihaydistas y hacer algún destrozo en la ciudad de Ceuta. De momento, desde que comenzó el verano, todo permanecía tranquilo. No había habido las avalanchas del pasado año. Las concertinas, habían frenado todo mal pensamiento y las mafias tenían que estrujarse la sesera, para colar gente en Ceuta de algún modo. nadie quería colarse, porque las concertinas hacían heridas muy dolorosas.
amnistiado. En aquella época los policías eran los malos y los izquierdistas son los buenos porque defiende “los derechos humanos”.
Poco más tarde, un grupo muy violento trata de saltar las vallas alguno queda enganchado de las concertinas, otros se enfrentan violentamente con la policia, echándoles cal viva que produce quemaduras, otros con lanzallamas sofisticados. Este ataque sr realiza en tres puntos diferentes para dividir a las fuerzas del orden, que se las ven y se las desean para poner orden a aquella masa incontrolada. No muestran endeblez, ni falta de alimentación; se ve que mucho de ellos han pasado horas en los gimnasio. Faltó la intervención de Marruecos,
Todos se hacían la misma pregunta: ¿Y Marruecos?. Si echamos la mirada al pasado, cuando era la era del Presidente Adolfo Suarez, y la era de plomo de ETA alcanzaba sus más altas cotas y huían a su “santuario” en el sur de Francia, el llamado “país vasco francés, podremos encontrar la respuesta.
Letamendia, Bandrés, el partido proetarras Euskadiko Ezquerra, con Mario Onaindia, Kepa Aulestia.
¿Para qué pedir ayuda a Marruecos, si nos van respoder lo mismo, porque quitan ustedes las concertinas, si es uno de los medios que les intimidan?. Así todo, Marruecos impidió, que los trescientos que esperaban entrar en una segunda oleada, en una batalla campal.
Quitar las concertinas es mostrar al enemigo un punto de debilidad por donde puede
pasar desde migrantes hasta terroristas y quién sabe si entre los migrantes, que se colaron, no han pasado algunos. Desde luego no tenían pinta de hambrientos y si estaban preparados para enfrentamientos. Con la policía.