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El blog de antonio tapia

EL CAMINO DE EMAUS

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EL ARBITRO

Mientras el Fokker 27 comenzaba a dirigirse a la pista de despegar, un sentimiento de nostalgia avivaban los recuerdos, que aunque conmigo me los llevaba, también quedaban entre las arenas del desierto, que algún día, las olas arenosas de las dunas taparían para siempre. Quedan allí, los recuerdos de aquellos servicios de vigilancia en el puerto de Villacisneros y el pescado frito y el café negro que los pescadores nos daban de madrugada…

          

Me preguntaba ¿Qué sería de Villacisneros, de El Aaiún, de Esmara a seiscientos kilómetros en el interior, para la eternidad? ¿Qué sería de sus verdaderos pobladores? ¿Se rendirían a gobierno marroquí? ¿Les ayudaría Argelia, que es la que más colaboró con el Polisario? Pero las razones de los políticos nunca las entenderemos porque nunca son claras. Personalmente, el  POLISARIO no dejará fácilmente que marruecos le usurpe su nación.

. - ¡nunca abandonaremos al pueblo saharaui (estas palabras me venían a la memoria y sobre todo cuando días después se hacían las maletas, se vaciaban los cuarteles y los que pensaban en una reacción del Ejercito, vieron que no llegó nunca… por culpa de los mandos de Madrid, y los políticos y de alguien cuyo nombre prefiero no mencionar,  que está en la mente de todos, viven  ricamente tras las mesas de sus despachos).

- En dos días, con solo la legión, hubiéramos tomado el té con Hassan, sin tocar a un civil (seguí pensando).

- ¡Qué triste!. (volví a pensar). ¿Qué les habrá prometido el moro?

! El avión tomo pista y los motores empezaron a aumentar sus revoluciones y tomar impulso hasta comenzar a elevarse. Villacisneros  empezaba a verse más pequeño y después el inmenso mar de arena. A la derecha y el atlántico a la izquierda, hasta quedar sobre el mar solamente.

- Quedaban abajo muchos recuerdos agradables.

- ¡Malditos políticos! Se venden por un plato de lentejas. No saben que es el honor y lo han venido demostrando. (me decía a mí mismo).

España se convertía en el pelele de Europa. Nadie ayudó en este conflicto, pero sin embargo si a Marruecos, entre ellos Estados Unidos.

En algunos pueblos se mantea al pelele, como nos manteó Europa en este conflicto. Francisco de Goya pintó un cuadro del manteo del pelele, por cuatro mujeres; en la realidad se hace en algunos pueblos a la vez que cantan algunas canciones, como: “el pelele está enfermo/ ¿Qué le daremos?/ Agua de caracoles/ que cría cuerno//.

Pozuelo, Cogollado…, son seguidores de estas tradiciones. Y en semana Santa a Judas Iscariote, en algún pueblo, se le mantea.

De entre los recuerdos se me viene a la memoria, aquel partido de futbol sala que nadie quería arbitrar. Un partido entre saharauis y españoles. Tenía su miga. Así que eligieron al novato. Pues había que andar con pies de plomo y tener mano izquierda y además “pitar” un poco a favor de los de casa. Eso el novato no lo sabía, osea, yo.

Era un campo de asfalto, así que las caídas hacían más daño. Tenía graderío con cabida para unas setenta personas. Y comenzó el partido. Ellos disponían de un extremo veloz y jugaba magníficamente, se colaba por su banda como quería y era difícil quitarle el balón. A los diez minutos en una de sus coladas, uno de los defensas del equipo español, le hizo una falta dentro del área. Los saharauis chillaban y pedían penalti; los españoles enmudecidos se fijaban en mí, que sorpresivamente amonesté al jugador saharaui por “simulación” de falta dentro del área.

Los ánimos se calmaron y pudo continuar el partido poco tiempo después. El mismo jugador se plantó delante del `portero y para evitar el gol, le dio un empujón y el jugador por los suelos y el balón paso lamiendo el poste. Me dirigí al jugador y segunda amonestación y por tanto expulsión. Las protestas de los saharauis fueron abrumadoras

- Fuera, fuera, fuera (gritaban)

- O se va o nos vamos nosotros ( decían los jugadores saharauis). Opté por entregar el silbato y tomar las de Villadiego. Recordaba aquel partido como una temeridad. Eso no evitó que con el tiempo echara buenos amigos, a los que perdí de vista con la marcha de España.

- Señores pasajeros, abróchense los cinturones, vamos a aterrizar en el Aeropuerto des Palmas Gando. (Me sacó de mis pensamientos ya comenzaba una nueva vida, pero los recuerdos continuarían)

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