EL CAMINO DE EMAUS
25 Enero 2018
Cada día se abre una página más de la violencia domestica que nos viene azotando, con especial virulencia, en los últimos años. Todos los casos crean una especial alarma social, por tratarse también de niños y niñas menores de edad con quienes se emplea una elevada crueldad con la que se ejecutan los crímenes, además de que no pueden defenderse. En la mayoría de los casos las mujeres asesinadas con antelación han pasado el calvario de los malos tratos físicos y sicológicos, que también sufren los hijos al presenciar las palizas e insultos a la madre y cuando son ellos objeto de los mismos tratos.

Y nos preguntamos una y otra vez ¿hasta cuándo?. Si, hasta cuando la justicia decidirá tomarse en serio el tema de los malos tratos que están terminando en el asesinato.¿ Cuando se decidirá aplicar sanciones más graves contra este tipo de delitos? ¿Es preciso que medie denuncia de la parte perjudicada, en estos casos, cuando es conocida la existencia de los malos tratos para que la acción judicial se ponga en funcionamiento?. ¿Debe atenderse el “perdón” expreso por parte de la víctima hacia su agresor, cuando de hecho está sumamente probada la reincidencia en este tipo de casos?. ¿Se arrepienten los maltratadores verdaderamente?. Está demostrado que muchos de los maltratadores durante el permiso han vuelto a los mismo y en venganza las víctimas han sido los hijos.
Hasta el momento actual hemos podido comprobar el estado de indefensión en que se encuentra la víctima de las agresiones frente a las sanciones que recibe el agresor o causante de los malos tratos físicos o sicológicos que en el peor de los casos recibe la pena de extrañamiento o alejamiento del lugar donde vive la víctima, que de seguro la desobedecerán, para llevar su abyecto plan. Para mí la “pulsera” resuelve poco o nada. Para mí, la única pulsera, son los grilletes de por vida, o lo que es lo mismo, Cadena Perpetua sin derecho a remisión. Pero el “miedo” a que las penas más duras “atenten” contra los derechos humanos que ellos no han tenido en cuentan, o contra la Constitución, hacen que los agresores dentro de la prisión, vivan unas vacaciones pagadas, y que además, cuando salen en libertad, cobrando el paro.
¿Y los minutos de silencio?. ¿Qué resuelven?. ¡Nada de nada!. Diría algo, pero no quiero que algunos se rasguen las vestiduras.