EL CAMINO DE EMAUS
13 Noviembre 2017

¿Qué se le pasaría por la cabeza a esa pequeña de dos años, cuando vio acercarse a su padre cuchillo en mando?. Tal vez en su ingenuidad, que querría jugar con ella, hasta que la cogió con toda violencia y la degolló. Tal vez, no le dio tiempo a pensar en nada, pues la cobardía del padre, demostrada, al tirarse por la ventana para no hacer frente al mundo, que como un eco, le repetirá día a día, segundo a segundo: ¡ asesino ¡ ¡ cobarde ¡ ¡ asesino ¡. Pero habrá de oírlas, pues se tiró mal y ni supo suicidarse, mientras su hija ya se había desangrado. Ya su alma había volado al Cielo. Ya estaba en los brazos de Dios, quien le hacía mimitos y le daba todo su cariño.
No habrá aspirina, ni palabras que consuelen el dolor de una madre, que ha visto que han arrancado del jardín de su corazón aquella pequeña flor que era toda su vida y todo su amor, como dice aquel triste tango.
Son reprobables y censurables las actuaciones de pederastas, violadores, quienes utilizan con el consentimiento o sin el para hacer películas con estas pequeñas flores, que aun están desplegando sus pétalos a la vida… pero degollar, asesinar a una pequeña o pequeño, es para encerrarlo en la celda más oscura, más perdida de la prisión y tirar la llave allá donde no se pueda encontrar.