EL CAMINO DE EMAUS
17 Noviembre 2017
Desde que se implantó el divorcio en España, son incontables el numero de separaciones, rupturas de matrimonios, que además han terminado como el Rosario de la Aurora, que no sé como terminó, pero debió ser algo gordo. Y desde que está el internet, con los chats y los programas de “busque su pareja”, han sido el empuje para el aumento de los divorcios o llámele como usted quiera. El divorcio, la separación, la ruptura no es simplemente eso porque después viene la disputa de quien se queda con los niños, imagino a Salomón repartiendo mitades, porque hoy no lloran los que se separan, hoy hay verdaderas peleas por la custodia y hasta asesinatos que ya es decir.

Pero se ha convertido en un vicio, porque en muchos casos, se separan cinco veces y se casan seis… porque a fulanito ahora le gusta menganita, que ha conocido en un chat y le ha contado la historia mas triste, que hasta le han hecho saltar las lágrimas y él sintiéndose un caballero de la edad media, ha salido en pos de la mujer sola y desamparada, que le ha vendido una película, no sin antes dejar a la mujer legítima. Lo que no sabe que ésta puso las maletas en la calle, a su segundo marido y que cuando se canse de él, le hará lo mismo y así sucesivamente. Ha caído en manos de una coleccionista de tontos. Los chats deben o deberían regalar pañuelos de papel a quienes van a utilizarlos. Alguna vez ha dado la sorpresa, chatear un padre con su hija, sin saberlo ellos y que el azar ha coincidido, y como se entra con nombre falso, luego pasa lo que pasa; cita, hotel, se abre la puerta y se oye un ¿tú?. Lo mismo, pero con su mujer, la culpa, los portátiles, cada uno con el suyo y zás, sorpresa, tortazo, divorcio…
Solo faltaría, llegar al trabajo y contarle al compañero: he conocido a una rubia, de ojos verdes, tiene un corte en la nariz, pero esta buenísima. Y que el compañero reaccione con fuerte `puñetazo y le diga : es mi esposa. No se si habrá pasado, pero son tantas cosas las que han terminado en separaciones o en pluri separaciones, que servirían para escribir un libro pero con varios volúmenes.
Pero en el vicio está el castigo que luego pagan los hijos. Total para qué, si se pudiera recomenzar la vida y corregir errores, pero lo hecho está ahí, imborrable. Piensen en sus hijos por lo menos, tiene derecho, no son un cero a la izquierda… no les digan que se acabó el amor entre tu padre y yo (o viceversa).