EL CAMINO DE EMAUS
21 Octubre 2017
Ni cuando se fraguaba la Constitución, ni tampoco cuando se aprobó y se refrendó, ni cuando entró en funcionamiento; nadie, nadie, nadie quiso escucharnos. Nos tachaban de nostálgicos, de soñadores, de franquistas, de pertenecer a la extrema derecha, de fuera de la ley por no aceptar una Constitución que había convertido a las regiones en Comunidades Autónomas, que es donde radicaba uno de los principales peligros para la unidad de la Patria, ya que el País Vasco se entregaban en bandeja de plata a los sectores nacionalistas (separatistas e independentistas), como así ha ocurrido y como podemos observar con los sucesos de Cataluña; mientras el nacionalismo vasco permanece agazapado y que ya ha dejado ver sus garras, no condenando el golpe de estado dado por Pugdemont y quienes de momento le respaldan y con el coche bomba (PODEMOS) a punto de explotar, que para ello ha sido colocado en la palestra política no solo para romper España, sino también para separarla de Europa y de la OTAN, según los designios del señor Putin, principal interesado. ¿Qué papel pinta Putin en la movida catalana?. ¿El mismo que el chavismo e Irán en la financiación a PODEMOS?.
Nadie nos quiso hacer caso; pero tampoco nadie quiere reconocerlo.