EL CAMINO DE EMAUS
17 Diciembre 2015
~~Aquella tarde semi lluviosa volvió a casa antes que otros días, de los largos paseos que se daba. Pero volvió con sabor amargo. Volvió pensando en aquella joven que se encontró llorando, sentada sobre el peldaño de un portal. Recordó como una pareja de jóvenes pasaron a su lado, la miraron y continuaron su camino; después el hizo lo mismo, pero volvió la cabeza, miró y se volvió hacia ella.
- ¿Tiene usted algún problema? ( le pregunto a la joven, quien en un principio, le miró, pero no le contestó
- ¿Tiene usted algún problema en el que pueda ayudarla? (volvió a preguntar, aunque se imaginaba que por medio había una ruptura la discusión normal de dos jóvenes, que rompen y vuelven).
- Si, me han echado de casa. (Dijo ella frunciendo el ceño), por tomar cocaína… bueno me puse de cocaína hasta aquí (señalando en la frente con la mano estilo visera)… pero lo peor es que el también consume y encima se va con otra. (Termino diciendo)
- ¿El? ¿Quién es él? ¿Su padre? ¿La ha echado su padre?. ¿Su padre se droga?. (Le preguntó). - No, mi pareja. (Respondió ella).
- ¿No puede ir a casa de sus padres?. No puede quedarse en la calle, amenaza mal tiempo. (La preguntó),
- Hace un año que me fui a vivir con él. Mis padres no querían, así que imagínese. Además me dijeron que si me iba, que no volviera. (Explicó ella).
- pero eso no lo cumplen. Eso es “un repente”. Vera que si la dejan volver. (Dijo Fernando).
- no sabe usted como es mi padre. (Dijo ella).
- ¿Qué edad tiene? Perdone si el molesto (La dijo).
- 18 años. No molesta. Por lo menos mientras espero a una amiga, que me trae dinero y además me dejará ir con ella. El dinero es para algo de ropa en los chinos, pues él me la tiro a un container. (Dijo ella con cierto aire de ira)).
- ¿Por qué le tiro la ropa, no lo entiendo? (La dijo)
- Porque él me la compró y me dijo que era suya y que no quería que yo tuviera nada de él. (Dijo ella)
- Así todo no puede hacer eso. Ya era suya. Puede denunciarlo. Le diré que debe salir de la cocaína. Ataca a la cabeza, a la mano haciéndola temblar y a la dentadura, la corroe, a la voz, un adicto habla como si tuviera la lengua como un estropajo. Está a tiempo. Deje la droga, por favor, prométamelo. (Le dijo con seriedad).
- Se lo prometo (dijo ella). - Si ve que le vence la tentación, vaya al médico, ellos le dirán como hacerlo. Esta usted a tiempo (dijo el, moviendo el dedo índice, señalándola).
- se lo prometo de veras. Mire por allí llega mi amiga. Gracias por preocuparse. (Dijo ella sonriente).
- Confío en ello (dijo el, estrechándola la mano). Quizás, se trataba de una joven rebelde que se fue de casa; o de una joven que conoció a un desaprensivo que quiso aprovecharse de ella. Tal vez una de tantas jóvenes que han sido desatendidas por sus padres. “¿Y el Estado, que las permite el aborto y les facilita los preservativos? ¿No es eso corromper los valores morales de la juventud?” (Pensaba para sí). “Y nadie habla de eso. Se escandalizan de los pervertidos pederastas, pero no, de permitir el botellón: sexo, alcohol y drogas”. Son vidas rotas, que quizás no se puedan recuperar, y se hacen añicos como el cristal, cuando se rompen.
Si en esta España de hoy no surge un gobierno que además de gobernar, se preocupe de la salud moral de los ciudadanos de su país, no sé dónde vamos a parar. ¿Por qué hemos llegado a estos límites de corrupción moral, social y económica? Porque a quien les corresponde han omitido estas enseñanzas.
La democracia no es el “dejad pasar, dejar hacer” de Rousseau, eso es el comienzo del caos. La democracia, es el respeto a las ideas de los demás, siempre que estas no atenten a los valores humanos; pero democracia es también el portar los valores morales y la enseñanza de estos en la familia y las escuelas. Lo contrario es ir directos a la acracia.