EL CAMINO DE EMAUS
24 Octubre 2015
~~AL CAMARADA RAFAEL ESTREMERA
Estimado camarada y amigo D. Rafael Estremera: UN PARRAFO DE GRACIAS Un año más acudo a agradecerle su recuerdo hacia mi querido padre, recuerdo que hace como amigo, compañero y camarada, en esta lucha en la que nos hemos visto entregados con el objetivo de salvar y de liberar a nuestra Patria de aquellos que siendo hijos no solo no quieren reconocerla como tal, sino que también la injurian, la vejan y la descuartizan. La vergüenza y la miseria de estos, vuelve a resurgir, como durante la república, pero entonces se logró sofocar el incendio de España, provocado por socialistas, comunistas, anarkoides, y ¡cómo no! la masonería infiltrada en todos los estamentos de la nación y cuyo único objetivo era destruir el último vestigio de aquel Imperio donde no se ponía el sol: España. y enfrentaron en una lucha fratricida y sangrienta entre españoles, en muchos casos, entre miembros de una misma familia . Pero la Fe en Dios, el amor a la Patria y la disciplina, hicieron que fracasaran en su intento. ¡España estaba salvada!
Pero el enemigo no duerme, no perdona, no olvida y los hijos de los “enanos” recogen el testigo y se conjuran contra la Patria en el contubernio de Múnich donde la derecha liberal y monarquía, los nacionalistas vascos y catalanes y comunistas y socialistas, se reúnen para dibujar el destino de España, de la España que quieren, a la muerte de Franco y que en nada se parecerá a la España de los valores morales, espirituales, del progreso y de la confortabilidad del mundo obrero.
Gracias mi camarada, mi amigo, mi admirado y mi superior (en nuestro lenguaje castrense). Como dice nuestro eterno Jefe, José Antonio Primo de Rivera, solo “un párrafo de gracias”, que no significan la simpleza de unas gracias, que no nacen de un verdadero corazón, sino que alcanzan lo mas trascendental, porque nacen en esa fábrica de bondad que es el corazón humano.
Gracias D. Rafael Estremera. ¿Cómo no me voy a sentir orgulloso, de ver que una persona de gran categoría, como la de usted, compañero de armas de mi padre y que además sentían también el azul de nuestra camisa falangista, con las cinco flecha que apuntan al cielo, que luego en la noche clareada, brillan como los luceros que vigilan, prestos a defender nuevamente a la Patria?.
Hoy sigo tres huellas que me animan a seguirlas que recuerdan que no puedo caer en el desalentó, en esta larga lucha que nos espera para devolver a la Patria, lo que el perjurio de unos y la cobardía de otros, han herido de gravedad a nuestra amada España, esas huellas llevan tres nombres: Luis Tapia Aguirrebengoa, Rafael Estremera y José Antonio Primo de Rivera. Siéntase orgulloso, porque su lucha no es estéril, como tampoco lo será la de mi querido padre, como tampoco la de José Antonio, ni la de tantos camaradas que lucharon y luchan por devolver a España lo que le ha sido sustraído por la perversidad y el odio de las hordas de los sin Dios. Quizás yo no vea la resurrección del Imperio, pero estoy convencido que las próximas nuestros jóvenes si la vean y eso se lo debemos a bravos hombres como usted, mi padre, José Antonio y a quienes visten la pureza de la camisa azul con el yugo y las flechas sobre el corazón. Gracias y un saludo a nuestro estilo, brazo en alto con un ¡arriba España!