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El blog de antonio tapia

EL CAMINO DE EMAUS

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EL EVANGELIO DE LA MISA DE HOY 6/8/15

~~¡QUE BIEN SE ESTÁ AQUI SEÑOR! “

Y les decía: en verdad os digo que hay aquí algunos de los presentes que no sufrirán la muerte hasta que vean el Reino de Dios que ha llegado con poder” (MC 9, 1).Jesucristo se refiere a los Apóstoles que verán y serán testigos de la creciente expansión de la Iglesia de Cristo.

Y los llevó a ellos solos a un monte alto” (MC 9, 2). Muchas veces percibimos mejor a Dios en el silencio de nuestra oración, en la soledad, alejados de las situaciones que puedan romper ese nexo hombre – Dios que se establece cuando oramos. 2 Seis días después, tomó Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, y los llevó a ellos solos aparte a un monte alto, y se transfiguró ante ellos. 3 Sus vestidos se volvieron resplandecientes y muy blancos; tanto que ningún batanero en la tierra pude dejarlos así de blancos. 4 Y se les aparecieron Elías y Moisés, y conversaban con Jesús. 5 Tomando Pedro la palabra, dice a Jesús: Maestro, que bien estamos aquí; hagamos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. 6 Pues no sabía lo que decía, porque estaban llenos de temor. 7 Entonces se formó una nube que los cubrió, y se oyó una voz desde la nube: Este es mi Hijo, el Amado, escuchadle. 8 Y luego, mirando a su alrededor, ya no vieron a nadie, sino sólo a Jesús con ellos.

Estos tres Apóstoles serán los responsables de la predicación del Evangelio de Cristo. Pedro será el sucesor de Cristo en la Tierra; Juan el Apóstol amado, fue el único que estuvo junto a Jesús al pie de la Cruz; Santiago, sabemos que estuvo en España predicando el Evangelio. Pero existe otra causa, ésta tal vez pueda tener menos importancia a nuestros ojos, pero la tenía en aquellos tiempos, y encontramos la aclaración en el libro del Deuteronomio: “Un solo testigo no es suficiente para condenar a un hombre, sea cual fuere su delito o falta de que se le acuse; sólo por el testimonio de otros dos testigos se decidirá la causa” (Dt. 19, 15).

Las leyes del pueblo judío precisaban de tres testigos para certificar un hecho, ya fuera delito o no. Jesús quiere dejar constancia de este hecho importantísimo de la Transfiguración, con el testimonio de tres Apóstoles, y que además como se dijo antes van a ser los responsables de la predicación. La resurrección de la hija de Jairo será testificada por los mismos tres Apóstoles. ¿Precisaba Jesús de testimonios de otras personas para dar constancia de sus hechos? No, pero Jesús no rompe las leyes, incluso cumple con el sábado como también hemos dicho. Respecto a la Transfiguración San Agustín nos dice lo siguiente:“

Así como en el bautismo de Jesús, donde fue declarado el misterio de la primera regeneración, se encuentra la acción de toda la Santísima Trinidad, ya que allí estuvo el Hijo Encarnado, se apareció el Espíritu Santo en forma de paloma, y allí se escuchó la voz del Padre; así también en la Transfiguración, que es como el sacramento de la segunda regeneración (la resurrección), aparece toda la Trinidad: el Padre en la voz, el Hijo es el Hombre y el Espíritu Santo en la claridad de la nube; porque así como Dios Trino da la inocencia en el Bautismo, de la misma manera dará a sus elegidos el fulgor de la gloria y el alivio de todo mal en la Resurrección” San Marcos nos narra el pasaje de la Transfiguración del Señor. Situamos este importantísimo acontecimiento en el monte Tabor, situado al este entre Canaá y Nazaret. J

esús se lleva consigo a Pedro, a Santiago y a Juan. Esta situación se va a repetir en el Monte de los Olivos, que serán testigos de la agonía de Cristo, si bien, gran parte del tiempo lo pasarán dormidos, vencidos por el cansancio. Estos mismos Apóstoles acompañarán a Jesús en el momento de la resurrección de la hija de Jairo. La Iglesia considera este hecho, el de la Transfiguración, como uno de los más importantes del Nuevo testamento. Haciendo referencia a este pasaje, San Pedro nos deja dicho: “... le pertenece como algo propio de su propia substancia: no se posa sobre Él como un rayo que viene de lo alto; sale de Él, emana de Él, radica en Él.

Aparentemente le hace adoptar la forma de un hombre distinto. Y, sin embargo, es Él. Así investido se encuentra en su verdadero elemento. Es su estado más normal” (...) “Con nuestros ojos hemos visto su majestad. Porque recibió de Dios Padre honra y gloria, cuando una voz desde el esplendor de la gloria, habló diciendo: este es mi Amado Hijo, en quien tengo mi complacencia. Y esta voz la oímos nosotros enviada desde el cielo. Estando con Él en el monte santo”.

Los estudiosos bíblicos nos enseñan que la presencia de Moisés y Elías no fue casual, puesto que fueron los representantes “de la Ley y de los profetas”. “¿En qué consistió la Transfiguración del Señor? Para poder entender de algún modo este hecho milagroso de la vida de Cristo, hay que tener en cuenta que el Señor, para redimirnos con su Pasión y Muerte, renunció voluntariamente a la gloria divina y se encarnó con carne posible, no gloriosa, haciéndose semejante en todo a nosotros, menos en el pecado. En este momento de la Transfiguración, Jesucristo quiere que la gloria que le corresponde por ser Dios, y que su alma tenía desde el momento de la Encarnación, aparezca milagrosamente en su cuerpo”.

Cuando se produzca la resurrección de los muertos, al final de los tiempos, aquellos que gocen de la presencia eterna de Dios verán sus cuerpos revestidos de gloria, que es lo que Cristo quiso mostrarnos. Jesús nos adelanta lo que será de nosotros, cuando resucitados alcancemos la gloria que Cristo nos tiene reservada por sus méritos. “Este es mi Hijo el Amado, escuchadle” (MC 9, 7) Dios Padre se dirige a los Apóstoles con estas palabras, unas de afirmación: Este es mi Hijo el Amado. En el momento del Bautismo de Jesús en el Jordán se dejará oír esta voz de Dios Padre con esas mismas palabras, y una exigencia: Escuchadle. Ya se comentó que el pueblo judío vivía confundido en la fe; por un lado los escribas con sus enseñanzas que se quedaban únicamente en la letra de la misma, pero además al aferrarse a las tradiciones antiguas, esclavizaban al pueblo con ellas; por otra parte el ejemplo de los gobernantes, entre ellos, Herodes, no es ejemplar, por la falta de valores éticos y morales. Jesús pasaba haciendo el bien, enseñando la Buena Noticia, siendo perseguido por escribas, fariseos y herodianos, quienes trataban de obstaculizar su labor. Por esto Dios Padre al dirigirse a los Apóstoles allí presentes les dice: Escuchadle... Escuchadle a él, porque es el portador de la Verdad.

¿Quién era Elías? Está considerado como el más grande de los profetas. Esta afirmación quedará rubricada con su presencia en el Monte Tabor. Elías es del pueblo de Tisbé, en Galad. Su presencia está situada en la época del rey Ajab, hijo de Omrí, fundador de la dinastía que reino en Israel en los años 885 a 841 a. De C. Bajo la dinastía de Omrí, Israel conoce una época de esplendor económico y de poderío militar; pero también conocerá una época de corrupción y de abusos de la clase dirigente. De la acción del profeta Elías cabe destacar el enfrentamiento que tuvo con los sacerdotes de Baal que se nos describe en 1 Reyes 18, 17- 46. En este hecho los sacerdotes adoran a Baal sobre Yavéh. Referente a las palabras de Jesús acerca del retorno del Profeta Elías, significa que “Elías no vendrá personalmente” sino que “ya ha venido en la persona de Juan el Bautista, que ha preparado los caminos del Mesías”; Juan el Bautista vino como un nuevo Elías.

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