EL CAMINO DE EMAUS
28 Mayo 2015
~~LOS “MARTIRES” DE LA REVOLUCION
Una gran huelga se está llevando en la capital. Comenzaron los transportes, y se fueron uniendo otros medios. Los estudiantes hacían reuniones para ver si se unían. Los agitadores estudiantiles invertían todo su ardor para que los estudiantes entraran en el “juego”.
La ciudad mantenía una calma tensa, que podía explotar en cualquier momento. El latente silencio, hacía presagiar una algarada estudiantil, en la que entrarían grupos que nada tenían que ver con los universitarios y preparados en la guerrilla urbana, que en otras ocasiones habían hostigado a las FOP.
Los padres mantuvieron a sus hijos en sus casas; así evitar que se vieran en la línea entre los estudiantes y la Policía. Los Land Rovers y las “chocolateras” recorrían los puntos neurálgicos de la ciudad. La ciudad universitaria vigilada por los antidisturbios. El Consistorio y el Gobierno Civil recibían febrilmente noticias de la situación.
- Hola Blanco, ¿desayunamos? (Preguntó Orlov, en un castellano bastante forzado, mientras se servía un suculento desayuno más propio de un capitalista, que de uno que predicaba el comunismo: un buen filete con patatas fritas, salchichas, huevos fritos, un buen zumo y una humeante taza de café.
- Hace. (respondió Blanco).
Orlov, viejo general el KGB, al que pertenecía desde casi desde sus inicios. Condecorado múltiples veces, por sus acciones y cumplimientos con las órdenes dadas por el Kremlin. Su entrada no fue detectada por los servicios secretos españoles, ni americanos, salvo que estos últimos lo silenciaran. Entro por Hendaya, como representante de una nueva marca de cosméticos. Blanco, detenido por terrorismo y amnistiado por la bondadosa “democracia”.
El actual presidente, no gozaba de las simpatías de la oposición, ni de muchos de los suyos; como tampoco en el exterior. De hecho el presidente francés, ante la solicitud de ayuda contra el santuario de ETA, comentó: Para que nos pide ayuda, si los tiene en el Parlamento”. Entre otras cosas, Orlov era experto en desestabilizaciones. Para ello fue enviado a España, que se encontraba en un grave periodo desestabilizado contra el Gobierno, considerado heredero del franquismo, aunque había roto con todas las ligaduras con el pasado...
- Vosotros, los terroristas, creéis que desestabilizar es matar de un tiro en la nuca a un policía, a un general. Por ellos no habrá una lagrima de la izquierda (dijo Orlov)
. - ¿Qué quieres decir? ¿Lo hecho no ha servido para nada? (Preguntó Blanco).
- Si, para crear mártires a la derecha. Respondió).
- No entiendo (Dijo Blanco).
- Hay que mover a la izquierda española. Un “mártir” de sus propias filas nunca se olvidara. Esta aletargada. El mejor modo es despertarla, aunque cueste sangre propia (Dijo Orlov, sin cortarse un pelo).
- ¿Crear una víctima propia? ¿Matar a uno nuestro? Pero de que está usted hecho. (Dijo alzando la voz Blanco).
- La cuestión es provocar que la policía saque sus armas. No hace falta que tu mates a nadie. Si no estás dispuesto a correr riesgo, ya lo imaginábamos y tengo dos hombres metidos en todo el meollo y ya tienen órdenes estrictas mías (Dijo Orlov).
La Policía, siguen instrucciones, ordeno que se desalojase la Universidad sin que se tomaran represalias contra nadie. Los agitadores, procuraban no se escuchase las voces de la Policía “represora” y agitaban más y más a los estudiantes más partidarios de la jarana, bien instrumentalizada, hará frente a la Policía, la hostigará, la agotará. La desobediencia hizo que entrara la Policía en el recinto estudiantil. Sonaron varios disparos, ante ello la Policía en defensa propia hizo uso de las mismas, más disparando al aire que contra las personas. En el suelo apareció caído un joven estudiante sobre un charco de sangre. Al día siguiente, la prensa nacional hablaba de los sucesos culpando a la Policía de haber asesinado a un joven estudiante.
- Ves Blanco. Esta fecha no la olvidaran nunca. El Gobierno está mortalmente herido. Debería dimitir. Ni los de su propio partido. Nosotros también tenemos nuestros mártires (dijo Orlov).
- ¿No le duele la conciencia? (Pregunto Blanco)
- Solo un poco la cabeza. ¿Y a ti?, tú también has matado. (sentenció Orlov, como diciéndole: ¡te he pillado!).