EL CAMINO DE EMAUS
22 Noviembre 2014
DOS DOCENAS DE HUEVOS PARA EL ARRASTRE
Aquello fue un desastre, como lo son todas las cosas que uno hace sin pensar. Pero antes he de recordar a Luisito, que le llamábamos asi, porque era muy buena persona. Lucho contra la difteria, que en aquellos tiempos, era mortal, hoy igual pero hay más medios. Su padre era catedrático, exigente, pero buena persona, igual que Blanca, su esposa y sus hijos Marga, que me peleaba mucho con ella, Santiago y Blanqui, ambos de comunión diaria, pero que inoculados por el virus del comunismo que se respiraba, entonces, gracias a un gallego, que su padre nadaba en la abundancia, supo reclutar a Blanqui. Pero eso no fue motivo para darles de lado. No se lucha contra la persona, se combate la idea. En el piso de abajo José María Cid y Blanca, conformaban una familia cristiana y además falangista pura, la de José Antonio, no los de ahora, rota y dividida en mil pedazos. A José María, le regale dos medallas alemanas, que un teniente coronel me dio, cuando fui un día a ver a mi padre a Capitanía. Nos dejó pronto José María, Dios se lo llevo pronto y hoy forma guardia entre los luceros.
A Luis y a mi nos apasionaba el futbol. Siempre que podíamos echábamos algún partido, siempre de oponente mi hermano, con quien a final terminábamos a tortas. Nada serio. No corría la sangre al rio.
El invierno de Valladolid, era tremendo. No faltaba la nieve que enseguida formaba una capa de hielo, donde fácil era el patinazo y alguna fractura que otra.
Aquel día mi madre me mando a la pollería a compras dos muslos de gallina con grasa, que rica sopa, y a por dos docenas de huevos. Llame a Luis y con el balón fui al recado, dando pataditas al balón. Hice la compra y volvimos a casa dando pataditas, hasta que un patinazo me hizo caer sobre la bolsa, haciendo una buena tortilla francesa con dos muslos de gallina. ¡Tierra trágame! La bronca seria de órdago a la grande, pero tampoco. Tuve que volver a ir, esta vez sin balón y solito. La verdad que algunas veces las liaba pardas. Cuidar a ocho, era ganarse el cielo en la tierra.
Cuantas veces habré roto dos docenas de huevos a lo largo de mi vida. Y aun, a día de hoy alguna que otra bolsa de 12 o 24 abre roto. No hemos aprendido, hablando políticamente del 36 y estamos lindando otra vez, gracias al de la coleta, con esa fecha. Además ya ha empezado con la corrupción, con el de Málaga que cobraba un dinero que no lo trabajaba, por ello le han abierto expediente. Todos son iguales. Traen la lección aprendida del descerebrado de Chávez y sus guardaespaldas militares corruptos. Sino fuera por ellos Chávez y Maduro serian una mota de polvo en el desierto. ¿Pasara aquí lo mismo? ¿Somos tan tontos que vamos a caer en el mismo error?. Esperemos no haya corruptos en ninguna cúpula que pueda agarrarse al poder y dar paso a este angelito sin alas pero con cuernos y rabo.