EL CAMINO DE EMAUS
16 Julio 2014
“ Un día le pregunté a Jesús: ¿Cuánto me quieres?. Y Él me respondió: ¡Así te quiero: Abrió los brazos y murió por mí”. No nos hemos dado cuenta, cuando vemos un Cristo crucificado que con los brazos extendidos, nos está diciendo ¡ así te quiero ¡. Y estemos seguros que si pudiéramos quitarle los clavos, nos apretaría contra su pecho con toda su fuerza, olvidando el dolor de los golpes recibidos en esa noche de pasión.
Me viene al recuerdo una frase de mi hermana, tocada por una irreversible enfermedad, que ya se había extendido por todo su cuerpo. Y con una sonrisa que no perdió en ningún momento, dijo: ¡ Señor no me quieras tanto ¡, no por el hecho de la enfermedad, que bien sabía que Dios no las manda a nadie, sino por el trato que con El tenía. Ella le amaba tanto que sabía tutearle y se permitía esas licencias, producto de la confianza. Y seguro que Él con otra sonrisa le respondía: ¡Te quiero así Margarita! Y con los ojos del alma Margarita podía verlo con los brazos abiertos, clavados a la Cruz.
Dios no envía enfermedades, pero si fuerza para superar el dolor, el rendirse, el desesperarse. Podemos contraer una enfermedad que nos ponga contra las cuerdas y miramos a la vez la vida que llevamos. No podemos, por ello, culpar a Dios. Pero, a pesar de todo, él nos va a dar entereza y gracia para que dentro de esa enfermedad, sepamos acercarnos a Él, como tantas personas con las que me he cruzado han sabido hacer, sin perder la sonrisa.
“ ¡ Señor, no me quieras tanto ¡. ¡Quiéreme más ¡. Sin tu querer, yo no estaría aquí, entre estas páginas. Pero me siento bien, entre estas páginas, dejando que la pluma derrame cada letra sobre el blanco papel. Espero, aunque sabes como soy, no solo me sirvan a mí, sino que sirvan a alguien que atraviese o haya atravesado la noche oscura del alma. ¡ Quiero lo que tú quieras!. Pero algunas veces cuesta arrancar, eso no quiere decir que no te quiera. Quiero quererte con todas mis miserias, heridas y cicatrices el alma.
Quisiera decirte, como Margarita: Señor no me quieras tanto, quiéreme más, tu cariño limpiara mis heridas. Los errores del pasado, del presente y del futuro se corregirán con tu gracia” .