LAS OBRAS DE MSERICORDIA

Publicado en por antonio tapia

 

                 Al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la tomó de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y poseídos. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar. Se levantó de madrugada, se marcho al descampado y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron: “Todo el mundo te busca”. El respondió: “Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido”. Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios.

 

 

 

Terminada la oración en la sinagoga Jesús va directamente a la casa de Simón y de Andrés, para ver a la suegra de éste que se encontraba enferma con fiebre. La frase es firme, en cuanto salieron de la sinagoga. Está claro que la intención de Jesús fue acudir a visitar a la enferma. Una nueva lección de catequesis, acompañada de una obra de misericordia: visitar a los enfermos. Jesús, con su lección de vida y de obras, nos va marcando el camino a seguir. El catecismo nos define las obras de misericordia como: la máxima expresión de amor hacia el prójimo. También es  la virtud de la caridad llevada a la práctica. A través de la  virtud de la misericordia la persona se entrega de una forma desinteresada hacia su prójimo olvidándose de sí mismo si fuera necesario. Son el ser sal y el ser luz que nos dice el Señor, cada día, desde el monte de las Bienaventuranzas

 

Recordemos que las obras de misericordia pueden ser corporales y espirituales:

 

Cuáles son las espirituales?

 

Enseñar al que no sabe

Corregir al que yerra

Perdonar las injurias

Consolar al triste.

Sufrir con paciencia los defectos del prójimo.

Rogar a Dios por los vivos y  difuntos.

 

 

¿Cuáles son las  corporales?

 

Visitar a los enfermos.

Dar de comer al hambriento.

Dar de beber al sediento.

Redimir al cautivo.

Vestir al desnudo.

Dar posada al peregrino.

Enterrar a los muertos.

 

 

                 Un hecho significativo, era sábado. En alguna ocasión Jesús va a reprender por el mal uso que se hacía del sábado. Jesús observaba el sábado, para dar ejemplo,  pero el hecho de la curación del endemoniado y de la suegra de Simón nos enseñan la importancia que para El Señor tiene la persona. El hombre es el rey de la creación, todo lo que le rodea ha sido puesto por Dios para él, para su buen gobierno.

 

                 San Marcos, nos narra este hecho. ¿Existe un tiempo para servir a los hombres y otro tiempo para otros menesteres? Podríamos rezar y hacer sacrificios múltiples, pero si, como a  ejemplo de Jesús, no atendemos a los necesitados, poco fruto o ninguno habremos sacado de la oración y de la Eucaristía. Todo tiempo, todo momento es bueno para hacer el bien. Ni el tiempo, ni la ley humana pueden ni deben evitar que hagamos el bien. Por eso Jesús lo hace, y en sábado. De esta forma nos da un ejemplo claro de cómo hemos de actuar quienes queremos seguirle. Y no se queda haciendo el bien, tan solo en la suegra de Pedro, persona próxima a Él, sino que al contrario libera de las dolencias de cuerpo y alma a muchos enfermos, como nos narra el evangelista.

 

                 A cada paso, el Señor nos va dando las claves de cómo hemos de actuar: llevando a otros la Buena Nueva; dar testimonio con alegría; acercarse a los necesitados; hacer el bien, incluso a aquellos que por algún motivo lo consideremos como enemigo; practicar las obras de misericordia: atender al necesitado, dar alimento al hambriento; vestir al desnudo, visitar al enfermos... De todos estos hechos, nos da ejemplo el Señor cada día en el Evangelio, para que nosotros, que hemos sido llamados a ser sus  apóstoles de hoy, actuemos igual  que Él lo ha hecho y sigue haciéndolo.

 

                 También nos narra San Marcos, otro momento importante: Se levantó de madrugada, se marcho al descampado y allí se puso a orar. Jesús se pone en manos del Padre. Jesús ora. Este hecho lo encontramos en diversos pasajes evangélicos, y no es que sólo rezara en esos momentos que quedan recogidos. Jesús hora siempre; pero esos momentos precisos que son recogidos por los evangelistas, son para dejarnos constancia de la importancia de la oración. Si Jesús que es Dios verdadero, ora: para suplicar al Padre; ora para dar las gracias al Padre; ora en forma de alabanza al Padre; ora para Ofrecerse; ora en los momentos de tristeza... nosotros, también debemos hacerlo. Esta ha de ser una constante en la vida del cristiano.

 

                 La oración es  una de las bases firmes de la vida del cristiano; es el terreno firme sobre el que hemos de edificar nuestra fe, nuestra vida espiritual y nuestra vida  material.        La oración no es solo rezar el Padrenuestro, el Avemaría. Es hablar con Dios tal como hablamos con nuestros padres, contarle cosas, como nos ha ido la mañana en el colegio, en el trabajo, decirle que hemos visto un objeto que nos gusta… hablarle con confianza entera. Él lo sabe todo, pero le gusta que hablemos con El, que le contemos nuestras cosas: alegrías y preocupaciones, éxitos y fracasos. Oración es  ofrecer a Dios el trabajo de cada día bien acabado; es el estudio bien aprovechado, es la labor de la casa bien hecha, es la obediencia a los padres representantes de Dios en la familia. Pero además es celebrar con El nuestras Alegrías y nos abandonemos en sus brazos, cuando algo nos entristece, cuando algo nos ha salido mal, que nos ayudara como Padre que es. Asomémonos a las páginas del evangelio desde donde Jesús nos habla cada día y a la oración desde donde el nos escucha y habla con la delicadeza de un padre con corazón tierno de una madre, con aquella delicadeza y cariño con que hablaba a las gentes, siempre tan necesitadas como nosotros lo estamos.

 

 

 

 

 

 

Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:

Comentar este post