EL EVANGELIO SEGUN SAN MARCOS 8

Publicado en por antonio tapia

5.- La elección de los primeros Discípulos

Simón y Andres son los primeros". Seguidme" (MC 1,17). Mientras lanzaban las redes. Jesús llama, Jesús elige, Jesús compromete. Aquellos hombres humildes y de generoso corazón siguen sin titubear a Jesús, dejan todo, no miran hacia atrás, no le preguntan al Señor: ¿para qué?. Ninguno de los Evangelistas nos da muestras de duda en los elegidos. Parece repetirse, ahora en aquellos pescadores, aquel ¡Hágase! de la Virgen María al Angel del Señor. Poco después Santiago y Juan, los hijos del Zebedeo; si, aquellos, que llegarán mas tarde a disputarse un puesto al lado del Señor. Para algunos estudios bíblicos el encuentro con Simón y Andrés fue casual; es decir, no fue a buscarlos: “ Y al pasar junto al mar de Galilea vio a Simón y a Andrés” (MC 1,16). Para otros, ya los conocía. Jesús ya conocía a los cuatro primeros Discípulos. Simón, Andrés, Santiago y Juan frecuentaban las predicaciones de Juan el Bautista. Jesús los encontró allí cuando acudió a su Bautismo al Jordán. Nos dicen que de ellos, Simón era el líder.

"Entra en Cafarnaún: y al llegar el sábado" (MC 1,21). Cafarnaún se encontraba al noroeste del Monte de las Bienaventuranzas, pertenece a la llamada fosa del Jordán, que es una falla natural recorrida por el río que lleva su nombre, El Jordán, que nace en la ladera del Hermón, discurriendo a través del lago Tiberiades (o Mar de Galilea). El Señor se establece aquí, viviendo en casa de Simón. Era un cruce de las caravanas que se dirigían de Damasco a puertos del Mediterráneo.

6.- Jesús en la sinagoga de Cafarnaún. La sinagoga. Los escribas

"Y al llegar el sábado, fue a la sinagoga y enseñaba" (MC 1, 21). La sinagoga era el centro de la vida judía en las comunidades de la diáspora y posteriormente en la vida del pueblo judío. Es el lugar de oración, de lectura, de enseñanza y del estudio de la Escritura. Junto a las sinagogas había escuelas elementales donde se estudiaba la Ley, al final de estos estudios se alcanzaba el grado de doctor de la Ley, estas escuelas eran frecuentadas también por niños. En la sinagoga, se leían dos pasajes bíblicos, uno de la Torá, el pentateuco, que se leía en el curso del año por orden y entero, acompañado de otro texto; también iba acompañado de una oración personal, además de otras enseñanzas, tales como la observancia de los preceptos, la observancia respecto a la pureza ritual, comportamiento moral, los usos alimenticios... El sábado para el judío era el día de descanso absoluto y de la oración. Se puede decir que la vida se paralizaba totalmente. Aún hoy se conserva esta situación.

"Y enseñaba. Y quedaban admirados de sus directrices, pues les enseñaba como quien tiene potestad, y no como los escribas" (MC 1, 21-22) ¿Quiénes eran los escribas?. Desde la época macabea el judaísmo se encontraba dividido en varios grupos: fariseos, saduceos, zelotas, herodianos y escribas. Este grupo estaba formado tanto por laicos como por sacerdotes, y se dedicaban al estudio, interpretación y enseñanza de la Ley. Los escribas no lo eran por herencia, o por situación clasista de la familia; para ser escriba había que acudir a la escuela donde se le enseñaba a estudiar e interpretar la Ley; al final de estos estudios recibían el titulo de doctores de la Ley, y con el tratamiento de Rabí. Aquí Jesús nos da una lección de catequesis. Jesús Catequista de catequistas. Nos dice San Marcos que enseña, no como los escribas; Jesús habla en nombre propio, pero sus enseñanzas no se quedan solo en palabras, sino que estas van acompañadas de hechos; enseña con cariño, pues es la única forma de enseñar la Palabra de Dios. La palabra autoridad, se refiere que nadie más que Él podía hablar en nombre de Dios, en nombre propio. En el libro “Vida y misterio de Jesús de Nazareth”, del Padre José Luis Martín Descalzo podemos leer: “Se conservan, afortunadamente, las ruinas de la sinagoga de Cafarnaún, la misma en la que, sin duda, habló Jesús. Era una sala no muy grande (18 x 24 metros), bellamente decorada con mosaicos de palmas y estrellas, con un atrio adornado con la pila para las abluciones, con algunas habitaciones destinadas a los posibles huéspedes” Referente a la Autoridad con la que Jesús hablaba y enseñaba, se nos dice que “nace de la plenitud de espíritu que poseía, de su calidad de Hijo de Dios” Podríamos enumerar una larga lista de diferencias entre la forma de enseñar de los líderes religiosos judíos y el Señor. Pero salta a la vista que aquellos no hablaban con autoridad, y puede que ni por experiencia ni por vivencia. Pero si que señalaremos, una vez más, que además de la Autoridad con la que hablaba y enseñaba Jesucristo, hay que añadir amor y proximidad.

Jesús enseñaba con amor, y paciencia; esto puede verse en algunos pasajes del Evangelio, sobre todo con los Apóstoles; Jesús se hacía próximo a los que le escuchaban, lo que hacía sin duda que los oyentes le sintieran con mas fuerza. Jesús no es distante; nos habla de un Padre cercano para con los hijos; un Padre dispuesto a salvar; dispuesto a perdonar al arrepentido (un claro ejemplo en la parábola del hijo pródigo). Así se presenta Jesús cercano y amante, con lo que sus palabras llegan a seducirnos, a conquistarnos, de la misma forma que ocurría a las gentes que en aquel tiempo le escuchaban. Por el contrario los maestros de la ley, los rabinos, enseñaban con sometimiento, haciendo de los ritos de la tradición, un yugo esclavizante para el pueblo Judío. Jesús va a modificar esta situación.

El hombre no está creado para las cosas, sino que las cosas las ha puesto Dios para que sirvan al hombre: los días, los animales, las plantas, todo está creado por Dios para que sirva al hombre y para que el hombre se sirva con orden de las cosas. Jesús es pues auténtica libertad, que nos ofrece esa libertad. “23 Se encontraba entonces en la sinagoga un hombre poseído de un espíritu inmundo, 24 y decía a gritos: ¿Qué hay entre nosotros y tú, Jesús Nazareno? ¿Has venido a perdernos? ¡Sé quien eres tú: el Santo de Dios! 25 Y Jesús le conminó diciendo: Calla, y sal de él. Entonces, el espíritu inmundo, zarandeándolo y dando una gran voz, salió de él

Algunos estudiosos bíblicos nos dicen que la presencia del endemoniado dentro de la sinagoga, donde se realizaban ritos sacros, quería representar “que en la institución religiosa judía estaba presente la impureza, incluso en el día y la acción sacras”. Esta impureza de la que nos hablan debe referirse al fariseismo con el que actuaban, presentándose de cara al publico de una forma, actuando muy contra la ley cuando estaban de espaldas a ellos, imponiendo leyes duras al pueblo judío, aferrándole a las tradiciones, sin tener en cuenta el auténtico espíritu de la ley. Luego dictaminarán la muerte de Jesús sin el más mínimo escrúpulo, no sin antes haberle perseguido y conspirado contra Él. Si con autoridad enseñaba a las gentes, con autoridad va a mandar callar al espíritu inmundo, conminándole a salir de aquel cuerpo que tenía oprimido. El diablo se apodera del cuerpo de aquel hombre. Jesús lo expulsa y lo libera; con el Sacramento de la Penitencia Jesús sigue liberándonos. El poder de Dios libera, cura y sana, no sólo el alma, sino también el cuerpo. Ese mismo poder de Dios actúa hoy, en la misma forma y en la misma medida que ayer. “¡Calla, y sal de él!” Jesús ordena al demonio que se calle, le impone el silencio. Como en esta ocasión, en otras a lo largo del Evangelio, podemos ver esta misma escena. Jesús no quiere que se desvele su identidad: El Mesías; y mucho menos, que quien lo desvele sea el padre de la mentira, satanás.

En los pasajes siguientes San Marcos nos presenta la primera de las curaciones narradas en su Evangelio, la de "un hombre poseído de un espíritu inmundo" (MC 1, 23). La palabra "espíritu inmundo" servía para describir al demonio. Una vez más nos encontramos con el demonio en el mismo capítulo. Esta vez, se trata de un hombre poseído. Ya vimos antes la figura del demonio. La actuación más corriente del demonio es la conocida por tentación, a través de la cual nos insta o nos empuja a hacer todo aquello que va contra lo ordenado por Dios; pero existen también, como casos extraordinarios, el de la posesión diabólica, por la cual "se apodera de las facultades sensibles de la persona, o invade en parte las facultades espirituales; esto último no sin la complicidad del sujeto

Por tanto, nada debe extrañarnos la aparición de este fenómeno; vemos que hubo posesiones entonces, como puede haberlas hoy. Respecto a la denominación de "inmundo", San Juan Crisóstomo nos dice que es debido a su impiedad y alejamiento de Dios. Marcos nos describe una nueva Victoria sobre el maligno; tras su derrota en el desierto, el maligno hace su aparición nuevamente. Tras la curación de este hombre poseído, Jesús quiere significarnos que ha llegado la salvación divina. Jesús es el Salvador, su poder es superior al demonio, es superior al mal.

7.-Jesús visita a la suegra de Pedro.

29 En cuanto salieron de la sinagoga, fuero a la casa de Sión y de Andrés, con Santiago y Juan. 30 La suegra de Simón estaba acostada con fiebre, y enseguida le hablan de ella. 31 Acercándose, la tomó de la mano y la levantó; le desapareció la fiebre y se puso a servirles (Mc 1, 29-31) Terminada la oración en la sinagoga, Jesús va directamente a la casa de Simón y de Andrés, para ver a la suegra de éste que se encontraba enferma con fiebre. La frase es firme, en cuanto salieron de la sinagoga. Está claro que la intención de Jesús fue acudir a visitar a la enferma. Una nueva lección de catequesis acompañada de una obra de misericordia: visitar a los enfermos. Jesús, con su lección de vida y de obras, nos va marcando el camino a seguir. En otros momentos de la vida pública nos irá enseñando este camino del cristiano hacia los demás, a través de las obras de misericordia, que son corporales (siete) y espirituales (siete). Las obras de misericordia Espirituales son: Enseñar al que no sabe Dar buen consejo al que lo necesita Corregir al que yerra Perdonar las injurias Consolar al triste Sufrir con paciencia los defectos del prójimo Rogar a Dios por los vivos y difuntos Las obras de misericordia corporales son: Visitar y cuidar a los enfermos Dar de comer el hambriento Dar de beber al sediento Dar posada al peregrino Vestir al desnudo Redimir al cautivo Enterrar a los muertos Un hecho significativo, era sábado. En alguna ocasión Jesús va a reprender por el mal uso que se hacía del sábado. Jesús observaba el sábado, pero el hecho de la curación del endemoniado y de la suegra de Simón nos enseñan la importancia que para El Señor tiene el hombre. El hombre es el rey de la creación, todo lo que le rodea ha sido puesto por Dios para él, para su buen gobierno

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