EL EVANGELIO SEGUN SAN MARCOS 5

Publicado en por antonio tapia

2.- El Bautismo de Jesús.

"Y sucedió que en aquellos días vino Jesús desde Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán" (MC 1, 9). Este pasaje tan importante para nosotros ha sido causa de asombro para muchos, creyente y no creyentes.

¿Por qué se bautiza Jesús? ¿Tenía que bautizarse? . Sabemos que Jesús además de verdadero Dios es verdadero Hombre, que es el Hijo de Dios. Jesús se hizo igual a nosotros en todo, salvo en una cosa: el pecado; por tanto, tampoco heredó el pecado original, ni tampoco fue contaminado por éste, ya que la Virgen María, nuestra Madre, fue preservada por Dios de toda clase de pecado, incluido el pecado original, ya que María iba a ser el primer sagrario viviente en donde iba a morar Jesús. ¿Entonces? . Los Padres de la Iglesia nos explican este hecho con toda claridad.

1º. - "Porque quien iba a establecer la Nueva Alianza convenía que reconociera y aceptara la misión de su Precursor, siendo bautizado con aquel Bautismo"

2º. - "Para cumplir con toda justicia, lo que significa cumplir con la Voluntad de Dios". El significado de la palabra justicia en la Biblia tiene variados significados; entre ellos destacamos el de santidad, el de hacer la Voluntad de Dios, el del cumplimiento de todo lo establecido por Dios. 3º. - "Para darnos ejemplo de humildad".

4º. - "Para dar fuerza vivificante al agua del Bautismo" Jesús no sólo va a redimirnos del pecado y anunciarnos la venida del Reino de Dios, sino que además va a ser el espejo donde nosotros debemos mirarnos

. En el anuncio que hace San Juan el Bautista vemos una descripción simbólica de Aquel que viene a continuación de él, para que no vean en él, en el Bautista, poder alguno, ya que el que viene detrás si lo tiene. “Y predicaba diciendo: Después de mí viene el que es más poderoso que yo, ante quien yo no soy digno de inclinarme para desatar la correa de sus zapatos” (MC 1,7) Juan se presenta como el precursor que anuncia la llegada del Mesías que bautiza no sólo con agua sino “en el Espíritu Santo”(MC 1,8).

Juan no habla en pasado, sino en PRESENTE, no habla de que vendrá un perdón, una reconciliación, sino que ya está aquí el que tiene el poder para perdonar y quien nos va a reconciliar con Dios. Anuncia que la salvación ya ha llegado. Cuando Juan el Bautista hace referencia a que “es más poderoso que yo”, no se refiere lógicamente a fortaleza física, sino que podemos traducirla como autoridad. Jesús es Dios y por tanto es el único que habla con Autoridad, con auténtico conocimiento de Dios. Veremos como cuando Jesús predica, las gentes se quedan maravilladas de su predicación, no sólo porque predicaba con amor, atendía a las gentes con amor, sino también porque lo hacía con Autoridad

Nos narra San Marcos que "nada más salir del agua vio los cielos abiertos y al Espíritu que en forma de paloma, descendía sobre Él; y sobrevino una voz desde los Cielos: Tú eres el Hijo mío, el Amado, en Ti me he complacido" (M1,). ¿Pero qué significa esta presencia del Espíritu Santo?. Jesucristo es Dios y por lo tanto posee la plenitud del Espíritu Santo, y esta plenitud la poseía desde el momento del la Concepción, lo cual esta definido por el dogma de fe de la unión hipostática; es decir, la unión de la naturaleza humana con la naturaleza divina. Esta presencia del Espíritu, este descendimiento sobre Jesús, nos expresa "que así como Jesús iniciaba de modo solemne su oficio mesiánico, el Espíritu Santo comenzaba su acción por medio de Jesús". Con la presencia del Espíritu Santo comienza Jesús su ministerio público. También hay que hacer notar que el Señor no recibe su filiación divina con el Bautismo, como nosotros, sino que es Hijo de Dios desde toda la eternidad.

Tú eres el Hijo mío, el Amado, en Ti me he complacido, leemos en San Marcos estas afirmaciones de Dios Padre, dirigidas a Jesucristo, “el Padre declara su amor sin límites” (...) “esta explosión sin límites de amor divino es la respuesta al compromiso de Jesús y la aprobación plena de la línea que se ha propuesto seguir”. Jesús se hace uno como nosotros, excepto en el pecado,, para liberarnos de la muerte eterna, para reconciliarnos con el Padre, y lleva su misión hasta la Cruz. El Padre permite la entrega de su Hijo por nosotros Respecto a la figura de la paloma con la que se presenta al Espíritu Santo los Padres de la Iglesia la significan que Jesús nos trae la reconciliación con Dios.

Si echamos una mirada hacia atrás, y más exactamente al pasaje del Diluvio Universal descrito en la Biblia, la paloma vuelve a aparecer como símbolo de la reconciliación entre Dios y los hombres, "la paloma regresó al atardecer, trayendo en su pico una rama verde de olivo"(Gen 8, 11). Otra controversia surge acerca si esa presencia del Espíritu Santo, y la audición de la Voz de Dios fue oída y vista por los allí presentes o solamente por Jesús y por Juan. Los Padres de la Iglesia afirman que lo descrito en los Evangelios sobre este fenómeno ocurrido tras el Bautismo de Jesús pudo ser contemplado y escuchado por los allí presentes; es decir, fue una realidad externa, si bien algunos teólogos cristianos se definen por la realidad interna; es decir, que sólo participaron de esta presencia y de esta audición Jesús y el Bautista. Tras este Bautismo de Jesús, el Señor nos va a hablar de un nuevo Bautismo que ha de recibir. En efecto Lucas y el mismo Marcos nos describen en sus Evangelios estas palabras. "Podréis... recibir el bautismo con que yo soy bautizado" (MC 10, 38), les dice Jesús a los hijos del Zebedeo, cuando tratan de disputarse que lugar ocuparán al lado del Señor. "Tengo que ser bautizado con un bautismo..."(Lc 12,50). Está claro que a aquel primer bautismo en las aguas del Jordán le habría de seguir otro, el bautismo de sangre, con su muerte en la Cruz, con la que nos alcanzará la Reconciliación con Dios. Y así nos lo reflejan los autores cristianos: Con el bautismo de Jesús en el Jordán, el Señor comenzó a lavarnos los pecados; con su muerte, asumió nuestros pecados. Por tanto sin con su muerte asumió nuestros pecados, con su bautismo en el Jordán se bautizó por cada uno de nosotros.

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