EL EVANGELIO DE SAN MARCOS 9

Publicado en por antonio tapia

8.- Jesús cura muchos enfermos

Terminado el sábado, el día de descanso acuden a Jesús llevándole nuevos enfermos, algunos de los cuales estaban endemoniados. La forma de enseñar de Jesús, y las curaciones que había realizado hacen que el pueblo se agolpe expectante, "toda la ciudad se agolpaba junto a la puerta" (MC. 1,33).

"Expulsó a muchos demonios, y no los dejaba hablar, porque sabían quien era" (MC 1,34). La causa de esta prohibición nos la describe San Marcos, sabían quien era Jesús; nos enseña que "podían dar a conocer el carácter mesiánico de Jesús... pues poseen un saber sobrehumano". Los Santos padres nos enseñan también que " Jesús no quiere aceptar, a favor de la verdad, el testimonio de aquel que es el padre de la mentira".

9.- Sale a un lugar solitario para orar

"De madrugada, todavía muy oscuro, se levantó, salió y se fue a un lugar solitario, y allí oraba"(MC 1,35). Veremos pasajes muy similares a este en los cuatro Evangelios. A través de la oración nos mantenemos más estrechamente unidos al Padre. Jesús nos transmite con esta enseñanza el hecho que la oración ha de hacerse en todo momento y en cualquier circunstancia. En los cuatro Evangelios se nos describe momentos solemnes en los que el Señor se pone en las manos del Padre; si bien esto no quiere decir que en los demás casos Jesús no orara; tan sólo los Evangelios nos lo describen orando en esos momentos trascendentales, para que nuestro actuar sea el mismo del de Jesús Seguidamente San Marcos pasa a describirnos nuevas curaciones: la de un leproso y la de un paralítico.

10.- Curación de un paralítico.

“Si quieres, puedes limpiarme. 41 Y cuando compadecido extendió la mano, le tocó y le dijo: Quiero, queda limpio. 42 Y al momento desapareció de él la lepra y quedó limpio” La lepra además de una grave enfermedad y contagiosa, estaba considerada como un mal social. Aquel que la poseía era declarado impuro y por tanto apartado de su entorno; ya que como ser impuro todo lo que tocara lo volvía impuro. La dureza de esta ley, hacia que el leproso quedará excluído del acceso a Dios y a su Reino.

Jesús nos va a enseñar cual ha de ser en adelante la misión de la Iglesia: la prestación de atención especial a los marginados y a los enfermos. La Iglesia, por medio de la voz de los Papas, sobre todo en los últimos dos siglos, ha salido en defensa de las clases marginadas, cumpliendo así con el legado de Cristo.

La Doctrina Social de la Iglesia, escrita a la luz misma del Evangelio de Cristo, ha luchado por el bien del hombre y contra la injusticia que contra él se cometía, alcanzando logros y avances en material social, que las diferentes formas de pensamiento de entonces no habían conseguido. Jesús sigue hablando y enseñando con autoridad. La actuación del Señor, a favor de los enfermos, muchos de ellos considerados impuros, va a suponer una novedad que si por un lado va a cautivar los corazones de las gentes sencillas, por otro, sus detractores van a ir acumulando “motivos” para conducirle a la Cruz. Con su actuación, El Señor restablece la justicia debida a los marginados, a los desahuciados y nos enseña como hemos de actuar nosotros en lo sucesivo.

10.1.- La fe y la humildad conmueven a Jesús

A lo largo de los evangelios nos vamos a encontrar con un Jesús que ama con un amor inagotable; pero también nos vamos a encontrar con un Jesús que se conmueve ante la enfermedad y el dolor y ante las expresiones de fe de las muchas gentes que se le acercaban. Ahora nos encontramos con uno de los casos que conmueven a Jesús: “Si quieres, puedes limpiarme”. El enfermo se pone incondicionalmente en las manos del Señor. Deja todo a la voluntad del Señor. Si quieres, puedes limpiarme. Cuantas veces nos cuesta a nosotros dejar las cosas en las manos de Dios. Y el Señor le responde: Quiero, queda limpio. El Señor se rinde ante esa expresión de fe.

Con la curación de los leprosos, y de éste que nos narra San Marcos, Jesús, además de devolverle la salud al cuerpo, logra que salga de la marginación social a que había sido sometido. El leproso sanado volvía a su vida normal. La actitud de leproso, cuando se acerca a Jesús es digna de tener en cuenta: "rogándole de rodillas" (MC 1,40). Confianza y humildad. "Si quieres, puedes limpiarme" le dice al Señor. Esta actitud de fe, que veremos en otros momentos, hará que Jesús les devuelva la salud al cuerpo y al alma.

Podemos observar la actuación de muchos de los enfermos que el Señor sanaba: actos de agradecimiento publicando el bien que el Señor les había hecho. Muchas veces nos acercamos a la Penitencia y a la Eucaristía, y no somos capaces de un acto de agradecimiento, porque estábamos enfermos y nos sanó, porque estábamos hambrientos y sació nuestra hambre espiritual. Cada momento, incluso cada rinconcito del Evangelio, son un dato a tener en cuenta en nuestra relación para con Dios y en nuestra relación para con los demás. Leer el Evangelio, es darse cuenta de que Jesús no ha dejado un cabo suelto; por eso, hemos de mirarnos en el Evangelio, como si de un espejos e tratara, y luego contemplar lo que falta y lo que sobra en nosotros, para que con su ayuda lleguemos a ser como el quiere que seamos

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